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Ella pasó a su lado “como una diosa”, sin saludarlo, porque no lo conocía. Él, sí. “La sentía espléndida, y ahora aún me impresiona, no sólo por su vitalidad, sino también porque brindaba una imagen del mundo en estado de eclosión”, reconocería casi medio siglo después Luis Felipe Noé. “Yo la admiraba no sólo por su belleza”, aclara sobre Martha Peluffo uno de los artistas más consagrados de la Argentina, en la introducción de una biografía de Victoria Verlichak. En sus pinturas, agrega, su colega dos años mayor estaba definiendo nada menos que “una nueva forma de proponer imágenes”.



