El grupo CIE se desprende de sus radios

Los empresarios mexicanos ponen en venta la Rock &Pop, Aspen y otras emisoras
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20 de junio de 2008  

El grupo CIE le ha puesto cartel de venta a sus radios en la Argentina. Más concretamente, en Buenos Aires, dado que las emisoras que el grupo mexicano explota desde hace más de ocho años en el país se ubican todas en el área metropolitana, contra lo que dispone la actual ley de radiodifusión. Las emisoras de CIE son Rock &Pop, su barco estandarte; Aspen, Blue, Metro, Splendid y América.

En cinco de esas emisoras se produjeron en las últimas semanas más de 90 despidos, en un desesperado proceso de reingeniería de la empresa con vistas a vender sus activos. Salvo en la Rock & Pop, en la que el propio grupo contrata a las figuras que salen al aire (por ejemplo, Mario Pergolini, Juan Di Natale), el resto de las emisoras se mantiene con un "loteo" de espacios, como se conoce en el lenguaje informal del mercado. Así, la oferta de contenidos está totalmente tercerizada.

El más firme candidato para comprar las emisoras, que ya realizó el proceso de due dilligence en la compañía, es el empresario Marcelo Mindlin, para quien el ministro de Planificación, Julio De Vido, ha tenido en los últimos tiempos elogiosas consideraciones.

Según fuentes seguras, Mindlin -entre cuyas empresas se cuentan Edenor, la Central Loma La Lata, en Neuquén; la Central Térmica Güemes, en Salta, y las hidroeléctricas mendocinas Nihuiles y Diamante-, desbroza por estos días la maraña administrativa, operativa y financiera de CIE, que explota las radios sin tener la titularidad de las licencias de radiodifusión, lo que constituye un obstáculo a la hora de desprenderse de sus activos. Así lo confirmaron anoche fuentes inobjetables del Comfer, organismo de contralor de la radiodifusión.

El grupo mexicano, que nació de la mano de los exitosos entrepreneurs Alejandro Soberón Kuri y Gabriel Lecumberri Pando, se fue desprendiendo en los últimos años del negocio del entretenimiento en la Argentina, no así en otros países vecinos, donde la seguridad jurídica es otra. Por caso, en Brasil.

Ayer, desde Washington, hacia donde viajó para "vender" a los parlamentarios norteamericanos las bondades de una nueva ley de radiodifusión, el interventor en el Comfer, Gabriel Mariotto, dijo a LA NACION: "Revisaremos todas las ventas que se hagan en el país".

El entramado de la compañía es complejo, habida cuenta la superposición de estrategias operativas con que se ha manejado históricamente. Las radios tienen que ser transferidas de una en una, porque se trata de activos separados. Incluso, antes de la resolución que hace cuatro años firmó Julio Bárbaro, ex titular en el Comfer, no era posible vender separadamente las emisoras AM y FM. Bárbaro concibió esa norma a la medida de CIE, pero el grupo no se deshizo entonces de ningún activo. Si CIE está listo para vender hoy no es por decisión de su staff vernáculo, que ha coqueteado en los últimos cinco años con varios oferentes. Fue decidido en las más altas esferas del grupo en el D.F. mexicano.

La digitalización del éter convierte a la radio FM en una excelente opción, aunque el negocio es todavía pequeño.

Una parte de la audiencia y la torta publicitaria se dirige en los últimos meses a la frecuencia modulada. Grupo Prisa fue el primero en entenderlo en España. En la Argentina, sostiene desde hace un mes un modelo idéntico: duplica los contenidos de la AM Continental por la FM 104.3, la radio que el gobierno de Néstor Kirchner le concedió a Mario Pergolini.

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