
El mestizaje literario
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Gran Bretaña ha gestado en los últimos años imperdibles voces literarias femeninas que expresan toda la riqueza del mestizaje cultural. Enraizadas en la cultura de Asia o de Medio Oriente, sedimenta en esas escritoras la coexistencia de culturas muchas veces incompatibles en las tradiciones, pero enormemente valiosas por su legado. Aminatta Forna, Monica Ali, Kiran Desai... forman parte de ese universo, cuya exploración resulta una tentación para el lector ávido de descubrir nuevos mundos. En el Hay Festival de Cartagena de Indias, las tres compartieron reflexiones y deslumbraron a un auditorio que apenas empieza a leer sus obras traducidas al español.
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La primera novela coral de Aminatta Forna ya tiene edición castellana, con el título El jardín de las mujeres (Alfaguara). Hija de un político de Sierra Leona injustamente ejecutado por traición y de madre escocesa, la escritora -de innegable porte africano- fue profusamente elogiada en Estados Unidos y el Reino Unido con su primer libro, The Devil that Danced on the Water (El diablo que bailó en el agua), una memoria aún no traducida al español de su infancia, desde la cual, con voz furiosa y valiente, Forna le devuelve a su padre el honor y el lugar que le arrebataron en la historia. Líder político perseguido por las denuncias de corrupción contra el gobierno de su país, su padre fue primer ministro a los 32 años, cuando Africa comenzaba a gritar su independencia. "Renunció por la corrupción del gobierno. Eso le valió la cárcel y la muerte. Yo le abrí la puerta de casa a la policía secreta cuando vinieron a buscarlo. Durante años me ocultaron la verdad. Me hice periodista y escritora para descubrirla", dice Aminatta Forna, para quien "Occidente ha perdido la perspectiva de humanidad por ser tan complaciente con lo que ocurre en el resto del mundo". Por caso, en Africa.
Forna sostiene, junto con su marido, una escuela para niñas en Sierra Leona y confiesa su deseo de pasar más tiempo en Africa, donde "hay mucho por hacer. En Sierra Leona, los historiadores están reescribiendo la historia. Todo lo que pasó con mi padre y sus amigos fue tergiversado. El sacrificio de mi padre valió la pena una y mil veces. Hoy, cuando voy a Africa y doy una charla, la sala está repleta. Y hay lista de espera para leer el libro en el Consejo Británico". Al referirse a las secuelas de la guerra en Sierra Leona, Forna le presta su voz necesaria al horror que padece la mujer africana: "Todas viven bajo la constante amenaza de ser violadas y atacadas sexualmente. En la aldea de mi familia, el día que los rebeldes llegaron, en un solo día fueron violadas todas las mujeres". Para la escritora, "todo falló cuando Africa renunció a sus propios dioses y empezó a seguir a los dioses ajenos". De eso también habla su literatura rara, que abreva en una cultura eminentemente oral. Tanto así que, cuenta la escritora, "en Africa se dice que cuando una persona anciana muere es como si una biblioteca se incendiara".




