
El milagro que salvó a un sacerdote
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José Roque Chielli era un joven sacerdote misionero que trabajaba en el norte de Salta con los aborígenes. En 1970 sufrió un accidente cerebrovascular y fue internado muy grave. Los médicos determinaron que debía ser operado para seguir viviendo.
La clínica donde fue internado está cerca de la comunidad de la madre Tránsito. Allí llegó el sacerdote, acompañado por un grupo de indígenas que rezaban por su restablecimiento. Mientras esperaba la operación, le sugirieron que invocara la intersección de la madre Tránsito ante Dios. Le dieron una estampa, que el sacerdote tomó entre sus manos. Dijo con confianza: "Esta madre me va a sanar".
Así fue. Antes de intervenir al sacerdote, los médicos decidieron hacer un último estudio de control. Se encontraron entonces con la sorpresa de que el padre Chielli, que manifestaba sentirse en perfectas condiciones, estaba curado.
Para los facultativos, lo sucedido no tenía entonces explicación científica ni humana. Todos los antecedentes se presentaron ante el Vaticano para solicitar la beatificación ahora concedida.
El sacerdote vive hoy alejado de la misión por su avanzada edad y está radicado en Orán, en un convento franciscano.
Euforia
Con una misa celebrada por sacerdotes de varias comunidades y la capacidad del templo colmada de fieles, la congregación de las hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas en Córdoba celebró ayer el anuncio de la beatificación de la madre María del Tránsito Cabanillas, fundadora de la obra. Según la hermana Patricia Boli, hay más festejos en preparación.
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