El primer centro público para tratar el ataque cerebral

Funciona en el hospital Ramos Mejía
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26 de octubre de 2000  

"Hay muy poca conciencia en la Argentina sobre el hecho de que ésta es una urgencia, al igual que el infarto de miocardio -afirma el doctor Rey, jefe de Enfermedad Cerebrovascular del hospital Ramos Mejía-. Así como los pacientes que sufren un infarto son internados en una unidad coronaria, los pacientes que sufren un ACV deben contar con una unidad especializada para su atención."

Si bien la presentación en sociedad de esta unidad de cuidados intermedios fue ayer, la sala comenzó a funcionar a prinicios de febrero, como primer eslabón del Programa de Asistencia de la Enfermedad Cerebrovascular que proyecta implementar el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. De febrero a la fecha, las cuatro camas de esta unidad (que en un futuro serán seis) ya albergaron a 92 pacientes que fueron atendidos por el equipo multidisciplinario que funciona las 24 horas del día.

Una visita sin aviso

"En un ACV pueden ocurrir dos cosas: o que una arteria se tape dando lugar a la isquemia cerebral, o que se rompa y se produzca una hemorragia", explica el doctor Rey. En ambos casos, quienes se encuentran en peligro son las neuronas del paciente, que dejan de recibir el oxígeno y los nutrientes que les aporta el torrente sanguíneo.

Para reducir las secuelas y el riesgo de muerte que implica un ACV, es importante reconocer rápido sus síntomas y acudir inmediatamente al médico. "Esta afección se caracteriza por un comienzo abrupto: de golpe, la persona que estaba bien comienza a sufrir los síntomas. Estos dependen de la región del cerebro afectado; los más frecuentes son debilidad y pérdida de fuerza de un lado del cuerpo, trastornos en el habla, trastornos en la visión y falta de equilibrio", enumera Rey.

Es el escaso tiempo del que disponen los médicos para actuar ante una ACV lo que hace de su atención una urgencia. Según Rey, "tan sólo contamos con tres horas, seis como mucho, para implementar un tratamiento que permita que el déficit neurológico sea el menor posible o que recupere ese déficit lo más temprano posible".

Actualmente, la Unidad de Accidente Cerebrovascular del hospital Ramos Mejía participa junto con otros centros médicos de los Estados Unidos de un estudio multicéntrico que evalúa la seguridad y la eficacia de un medicamento para el tratamiento precoz del ACV.

"Estamos participando de un protocolo de investigación de una nueva droga que protege las neuronas, y que, de comprobarse su efectividad podrá ser administrada en la ambulancia antes de que el paciente que acaba de sufrir un ACV llegue al hospital", explica el doctor Rey.

Perfil local

"Un aspecto que nos interesa investigar es el perfil epidemiológico del ACVen la Argentina, que es completamente distinto a los de Europa y los Estados Unidos -afirma el doctor Gustavo Saposnik, coordinador de la Unidad de ACV-. En América latina (específicamente en México y Ecuador) son mucho más frecuentes que en otras regiones los accidentes de tipo hemorrágico."

Un estudio realizado en el hospital Ramos Mejia y publicado hace un par de semanas en la prestigiosa revista médica Stroke revela que, en la población que acude al hospital Ramos Mejía, el 30% de los pacientes con ACV presentan hemorragias, cuando en el mundo dicho porcentaje no supera el 20 por ciento.

Dicho estudio también señala que el subtipo de ACV ocasionado por la llamada enfermedad de vaso penetrante (el acidente se produce en las arterias más pequeñas que irrigan el cerebro) representa un 42% de los casos, cuando en registros de Europa y los Estados Unidos ronda el 20%.

"Este tipo de estudios son necesarios ya que en la Argentina no hay grandes trabajos previos sobre el tema -concluye el doctor Rey-. Acceder a un diagnóstico de situación del ACV en el país es muy importante porque nos permite diseñar campañas de prevención adecuadas."

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