
El punto rojo fue noticia
El último día de feria es el de los arrepentidos y los indecisos. De los que dieron vueltas y vueltas alrededor de una obra sin atreverse a dar el sí definitivo. Para ellos llegó el momento de decisión: este año hay más de 800 compradores que les ganaron de mano. La 12a. edición de arte BA, jugada definitivamente al arte contemporáneo, ha sido un éxito de ventas con algunos datos para el análisis.
La expresión de deseo planteada por el empresario Andrés von Buch en el almuerzo inaugural ofrecido por el MBA se ha cumplido. Es necesario, es urgente, ampliar la base de compradores para que este mercado sea real, para que los artistas vivan de su trabajo y los galeristas vuelvan contentos a la feria dispuestos a pagar el metro cuadrado de exposición lo que el metro vale.
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Sonrisa de oreja a oreja lucía el viernes la galerista Marina Pellegrini al ver la multiplicación de los puntos rojos en su stand de la feria. El salteño Alberto Klix, un grabador de talento poco frecuente, llevaba vendidas siete obras, y, antes de colgar en la feria, Pellegrini, para Principium, vendió dos trabajos de Andrés Vio.
Jorge Mara, un profesional bien entrenado en las ferias (conoce como nadie el paño por su experiencia española, en Arco, y suiza, en Basel), recibió en el pabellón palermitano el espaldarazo de público y ventas que muchas veces le fue negado en su propia galería. Excelente la propuesta informalista, con obras de Sarah Grillo y Alberto Greco, coronada por buenas ventas.
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La conducta de los compradores de arte, según repetía siempre Dedé Brooks, CEO de Sotheby´s en la era de los récords, tiene mucho que ver con el estado de ánimo.
Es más una cuestión psicológica que de bolsillo, porque al no tratarse de una compra necesaria responde directamente al deseo. Si se hace un muestreo de lo ocurrido en esta edición de arte BA, en compras de hasta 5000 pesos el deseo gana. Comprador contento y galerista ídem, la operación cierra rápidamente. Más arriba de ese monto la operación amerita otras variables y, salvo honrosas excepciones, el criterio inversión prima por encima de la pasión.
Por suerte, con la buena pintura este dilema no se presenta: un buen cuadro -acá o en la China- será siempre una buena inversión.
Otro dato novedoso que deja la feria 2003 es la presencia creciente de público joven y, sobre todo, de nuevos coleccionistas; tipos que antes se mataban por tener un auto carísimo y ahora que bajaron el perfil -por razones de dominio público- suman puntos rojos para entrar en el circo áulico de los coleccionistas de arte.
Se va una nueva edición de arte BA y la visión de sus organizadores resulta doblemente optimista: la edad promedio de los visitantes ha bajado y ha crecido el número de compradores. La ecuación anticipa un futuro en alza, a tono con lo que muchos argentinos sienten al ver un país orientado a la producción y no a la especulación.
Para la feria que viene quedan algunos puntos sensibles: revisar los criterios de selección, el "tamaño" de la feria y lograr una alianza más vigorosa con el Gobierno de la Ciudad. Las cifras de ventas y el número de visitantes justifican el impulso público a una feria que tiene efecto multiplicador. Así lo entendió Daniel Scioli cuando se detuvo en Praxis a elogiar la obra de Iturria.




