
El retorno de Evelyn Waugh
La edición en español de todos los cuentos del escritor inglés posibilita conocer una obra variada en la que comedia, irreverencia y conservadurismo van de la mano
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<b> Cuentos completos </b>
Es un libro delicioso, sarcástico, pero también de una piadosa amargura: una obra inmune por su calidad a la funesta traducción y a las numerosas erratas y errores de ortografía de esta edición. Los Cuentos completos comprenden, además de las shorts stories y nouvelles que contribuyeron a crear la fama del autor, escritos de juventud, relatos de la época de estudiante en Oxford y capítulos de novelas inconclusas como "La casa de mi padre" y "Lucy Simmonds" (fragmentos de Trabajo pendiente ). Evelyn Waugh (1903-1966) fue uno de los escritores ingleses de mayor éxito en vida. Pero como nunca tuvo la pretensión de ser un innovador, su prestigio, fundado en la eficacia de la escritura y el respeto de las convenciones literarias, decayó a partir de la década de 1960, hasta que la excelente miniserie televisiva Retorno a Brideshead , de 1981, basada en una de sus novelas más importantes, lo rescató del olvido.
Waugh pertenecía a una familia anglicana de la clase media, con algún antepasado noble (no lo suficiente), el juez lord Cockburn. Ése no era un detalle menor para el escritor que cultivó el esnobismo con el mismo empeño que su afición a la bebida. Por otra parte, Evelyn tuvo dos desdichas al nacer: en primer lugar, la de no ser el primogénito; los mejores colegios y oportunidades quedaban reservados para el hermano mayor Alec, también novelista (ese tema lo desarrolla, por ejemplo, en el cuento "El ganador se lleva el bote"). En segundo término, lo bautizaron con un nombre epiceno. No es infrecuente encontrar artículos en los que se refieren a él como si fuera "ella".
De chico, Waugh estudió en Heath Mount, donde se lo temía por cierta inclinación a la violencia de la que hacía víctima a un niño de una belleza cinematográfica, Cecil Beaton, el futuro fotógrafo de la familia real y de la café society . Ya en la adolescencia, Evelyn pasó a Lancing, un colegio no muy prestigioso. Allí se convirtió en una especie de dandi, de gustos vanguardistas. El muchacho revoltoso devino en un alumno brillante que ganó una beca para el Hertford College, de Oxford. Los años en la ciudad universitaria alimentarían toda su producción. Al fin estaba rodeado por los jóvenes más aristocráticos, excéntricos, hermosos y narcisistas del Imperio. Evelyn se integró a un grupo exclusivo en el que los excesos eran la regla. Parte de ese grupo se ganó el apodo de los Bright Young People o Bright Young Things por el artificioso frenesí de la vida social que llevaban. El esteticismo, la pasión simultánea y contradictoria por el cubismo y la pintura victoriana, el culto por las fastuosas casas de campo y los muebles del siglo XVIII, todo eso unido a las fiestas salvajes, el consumo de alcohol, las drogas y la práctica, casi de rigor, de la bisexualidad constituían la vida cotidiana de la juventud dorada en la que Waugh ocupó, a pesar de no ser rico, un lugar destacado. Cuando dejó Oxford, no tuvo más remedio que sobrevivir dando clases en colegios secundarios. De ese destino, lo salvó su imaginación. Las primeras novelas de Evelyn, con notables pasajes de comedia, tuvieron éxito de inmediato y le ganaron renombre y dinero. En Decadencia y caída , Cuerpos viles , Un puñado de polvo y, de un modo lateral, en sus cuentos, pintó con gracia admirable esa sociedad cínica, intoxicada por absurdos prejuicios de clase, que, en general, vivía por encima de sus medios. Varios de los relatos de Waugh reflejan el mundo de su juventud y tienen como protagonistas a personajes tan absurdos y dotados para la réplica como los que Waugh frecuentaba. Dos ejemplos. En "Una casa de gente bien nacida", narra la historia de un tutor que debe cuidar de un joven heredero al que su padre, un duque, considera loco. Por supuesto, el loco hasta producir hilaridad es el padre; en cambio, el muchacho, apenas sale de su casa acompañado por su maestro, cautiva a los círculos más sofisticados con un refinamiento natural que le permite elegir las mejores corbatas. "Crucero" describe, a través de la correspondencia de una chica presumida, los ritos sociales a los que se libraban las caprichosas muchachas de la clase alta en sus viajes por el Mediterráneo. El sentido de sus vidas era la busca de un marido que las mantuviera. Muchos de los textos de Waugh continúan en el siglo XX la tradición de las novelas de Jane Austen en las que las mujeres y los hombres se aman, se soportan o se detestan, mientras calculan, cada cual para sí, cuántas libras aportará el otro al contrato matrimonial. Lo nuevo es el ordenamiento social. En "La casa de mi padre", el narrador, un escritor de novelas policiales, dice: "En Inglaterra ya sólo hay tres clases: los políticos, los comerciantes y los esclavos". Y detalla las razones.
"Hace setenta años los políticos y los comerciantes formaron frente común; liquidaron a la aristocracia rural mediante la destrucción del valor de las tierras. Algunos de estos aristócratas se metieron en política, otros se hicieron comerciantes. Con lo que quedó crearon una nueva clase, la clase a la que pertenezco, es decir, la aristocracia culta, sin tierras y sin dinero, que ha venido gestionando el país."
El amor, el matrimonio y el adulterio son temas recurrentes en las narraciones de Cuentos completos , entre otros motivos, porque marcaron a Waugh en la vida real. Durante los años de Oxford, por lo menos dos compañeros fueron sus amantes (Richard Pares y Alastair Graham), pero una vez terminada la universidad, casi al mismo tiempo se hizo heterosexual y católico. Olivia Plunket Greene, hermana de uno de sus amigos, fue la primera muchacha de la que se enamoró: era atractiva, inteligente y muy promiscua. Le encantaba charlar con Evelyn, pero le hizo comprender que en el plano sexual le resultaba inexperto y aburrido. Cuando resolvió romper con su pretendiente, éste, exasperado, mostró la veta sádica que se aprecia en varias de sus narraciones: con furia, apagó un cigarrillo sobre el brazo de Olivia. El siguiente amor de Evelyn Waugh fue Evelyn Gardner (una vez más, el castigo epiceno de su nombre), con la que se casó según el rito católico. Poco tiempo después, ella le confesó que lo engañaba con un amigo común. Se separaron. Esa experiencia dolorosa inspiró varios de sus textos y su visión desencantada del amor. Los tríos (el tercero siempre es un amigo) aparecen con frecuencia en Cuentos completos , por ejemplo, en "Amor en plena crisis", "Demasiada tolerancia" y "Lucy Simmonds", descritos con un tono de resignado escepticismo que muestra hasta qué punto la herida recibida por el autor había sido profunda.
Los cuentos de Waugh pueden ser irreverentes, pero jamás dejan de expresar una visión conservadora. La conversión a la Iglesia de Roma no se debió a la intensidad de sus sentimientos religiosos, sino más bien a la estética y a la reflexión. El catolicismo, con sus rituales y obras de arte, era la creencia que mejor se adecuaba a sus inclinaciones por la grandeza. Además, era una barrera contra la ambición de las clases bajas que trataban de invadir hasta la noble campiña inglesa con edificios de cemento. A esas preocupaciones rinde un tributo mordaz "El hogar de un inglés", que narra las angustias de un grupo de acomodados propietarios rurales que ven cernirse sobre sus tierras la amenaza de un proyecto de horribles viviendas populares.
La frivolidad de Waugh, con la que al principio conquistó lectores, era, como revelan estos cuentos, una estrategia destinada a que el público sólo se diera cuenta del sabor acre y ceniciento de sus relatos cuando los hubiera terminado. A medida que su vida y su obra se desarrollaron, otros matices adquirieron primacía. Durante la Segunda Guerra Mundial, Evelyn luchó en el frente y fue un hombre de gran valentía. Estuvo en los Balcanes, en la Yugoslavia del mariscal Tito, ya recobrada la paz, y llegó a conocer el tipo de vida que se padecía bajo el comunismo. De esos años, se encuentra un registro en "La Europa moderna de Scott-King", que describe de un modo burlón la existencia disparatada y arbitraria de una dictadura de izquierda en Neutralia, un país del Este. La máscara sonriente y bromista, en cambio, cae de modo conmovedor en "Compasión", que transcurre en Croacia cuando la guerra está a punto de terminar. El comandante Gordon actúa como oficial de enlace británico con los partisanos de Tito y, en cierto momento, se ve obligado a recibir a un grupo de cien judíos que piden ser trasladados a Italia. Como no puede hablar con todos a la vez, lo hace con una mujer y, de pronto, comprende a través de esa única voz la trampa fatal en que ha caído todo un pueblo, una "raza". A partir de ese momento, la única preocupación de Gordon es salvar a esos cien judíos porque esa voz femenina sembró en el alma del militar la compasión y la solidaridad. Con el tiempo, descubrirá que "la caridad no consiste sólo en dar, sino también en recibir de buen grado". ¿Es preciso o posible agregar algo más verdadero y humano que ese pensamiento de Waugh para recomendar la lectura de sus cuentos?
Adn Waugh
Hombre de pluma rápida, ácida y elegante, Evelyn Waugh (1903- 1966) fue, en sus comienzos, un autor en la línea satírica de Aldous Huxley. Entre sus muchas novelas de esa época se destaca ¡Noticia bomba! (1938), una narración desopilante inspirada en las experiencias del autor como corresponsal de guerra en Abisinia. Sus últimos años estuvieron dedicados a la composición de una trilogía sobre la guerra conocida como Espada de honor. Recientemente, fueron compilados en inglés, en un solo volumen, todas sus crónicas de viajero impenitente
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