
El rock and roll, una ola que sacudió el mundo
Una juventud con autonomía económica y emancipación familiar, y la irrupción de la TV, acompañaron el nacimiento del Rock and roll
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Es falso decir que el rock and roll revolucionó la música. Ese ritmo diabólico, que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hizo sacudir a tres generaciones, representa -en verdad- la transformación cultural más importante que conoció el mundo en el siglo XX.
El milagro del rock se explica, como otros grandes acontecimientos en la historia de la humanidad, por el encuentro de una serie de factores en un momento crucial: una juventud que por primera vez disponía de autonomía económica tuvo a su disposición una nueva tecnología -el tocadiscos- que le daba independencia con respecto a la autoridad familiar y le permitía definirse a través de un gusto cultural (la música). "En términos culturales, la emergencia [del rock] constituye nada menos que el comienzo de una revolución", reconoció el historiador David Halberstam en su documentado estudio sobre los años cincuenta ( The Fifties ), publicado en 1999.
Ese fenómeno, poco estudiado hasta ahora, apareció con claridad en la asombrosa exposición Rock n Roll 39-59 , organizada por la Fundación Cartier en su fastuoso edificio de París, que cerró sus puertas después de haber atraído a miles de visitantes durante tres meses.
El carácter excepcional de la muestra no solo residió en el valor histórico de algunos de los objetos y documentos que exhibió en las tres plantas, como las guitarras de Carl Perkins, una Gibson que perteneció a Buddy Holly y una Martin de Elvis Presley, un saco que utilizó el Rey en un programa de televisión, la reconstitución de un estudio de grabación de esa época, un Cadillac, juke-boxes , afiches originales, "columnas" de imagen y sonido, extractos de películas y noticieros de los años cincuenta y sesenta, y -sobre todo- una selección fotográfica que resume los momentos más gloriosos de ese período.
Los neófitos pudieron encontrar una síntesis perfecta de esa época en el film pedagógico Rock n Roll: The Early Days , de Pamela Page y Patrick Montgomery, que se exhibía al comienzo de la exposición.
Una de las joyas de la muestra fue la colección de imágenes realizadas por Alfred Wertheimer en 1956 sobre Elvis Presley. Pero también había originales que pertenecen al panteón del rock, como las series de Eve Arnold, Bruce Davidson, Elliot Erwitt, Marion Post Wolcott y Ernest C. Withers o las fotos inéditas de William Eggleston tomadas en 2004 en el estudio de Nueva México donde solía grabar Buddy Holly, que permaneció intacto desde su muerte en un accidente de aviación, en 1959.
Un paseo por esa iconografía permitía realizar un regreso a las fuentes, acto indispensable para comprender el intrépido postulado propuesto por los curadores de la muestra. El rock -aseguran los organizadores- no nació el 15 de febrero de 1954 cuando Big Joe Turner grabó "Shake, Rattle And Roll", como sostienen los historiadores más puristas.
"Es imposible situar cronológicamente el nacimiento del rock n roll , pues se trata de un melting-pot musical que fue surgiendo de la confluencia de diferentes géneros: blues y góspel, la música negra de los años cuarenta -que fue enormemente creativa-, las grandes orquestas de jazz , country y sobre todo rhythm and blues ", explica el curador Alain Dominique Perrin.
El norteamericano Robert Palmer, considerado uno de los mejores historiadores de rock, reconoce la dificultad del ejercicio. "Con un poco de perspectiva, es posible encontrar fuentes del rock en casi todos los estratos de la música popular norteamericana de mediados de los años treinta. Pero el fenómeno más importante es la influencia que ejerció la música negra sobre la música blanca", escribió en su clásico Rock & Roll: an Unruly History . En todo caso, 1939 -año en que comienza la Segunda Guerra Mundial- es un buen punto de partida para iniciar la reflexión sobre la importancia que tuvo el rock en la evolución social, cultural e incluso política de esa época.
También es caprichosa la idea de poner punto final a la historia del rock en 1959. Los organizadores optaron por esa fecha porque simboliza un momento de transición: Elvis Presley había partido a hacer su servicio militar en Alemania, habían desaparecido Buddy Holly y Ritchie Valens, Jerry Lee Lewis acaba de casarse con su prima, Little Richard se había hecho pastor evangélico y Chuck Berry había comenzado a tener problemas con la justicia.
Para Perrin, la exposición fue casi una peregrinación mística a sus años juveniles. ...l creó y sigue siendo presidente de la Fundación Cartier de Arte Contemporáneo. "Lo que me interesa del arte contemporáneo -suele decir- no es solo el aspecto artístico, sino la libertad de expresión que supone y que toda sociedad necesita."
Después de haber consagrado toda su vida a los negocios, Perrin optó -por una vez- por dedicarse a la pasión de su vida: el rock. ...l fue quien pensó, preparó y organizó la muestra junto a Gilles Pétard, Isabelle Gaudefroy y Katell Jaffrès.
A Perrin no le seducía la idea de limitar el estudio del rock al aspecto musical, sino explorar su proyección sobre todos los sectores de la sociedad: "El rock desencadenó una importante mutación de la sociedad, un cambio de actitud verdaderamente espectacular y, por extensión, una transformación de Estados Unidos y del mundo", explica. Esa definición coincide con la interpretación que formula el historiador marxista inglés Eric Hobsbawm: con la "única excepción del fútbol", dice en Historia del siglo XX , hasta ese momento "ningún otro modelo nacional o regional había logrado imponerse a escala mundial".
Desde cierto punto de vista, se podría decir que el acto fundador ocurrió el 28 de febrero de 1956: ese día Elvis Presley se presentó por primera vez en el Stage Show de los hermanos Dorsey e hizo una brutal irrupción en los hogares de Estados Unidos. El terremoto cultural que provocó el rock es, en gran medida, hijo de la televisión. Aunque la venta de los primeros aparatos había comenzado en 1928, al salir de la Segunda Guerra Mundial la televisión todavía estaba reservada a una elite. En 1947 solo el 0,5% de los hogares norteamericanos tenía un aparato. Pero ese 28 de febrero de 1956, cuando Elvis apareció por primera vez ante las cámaras, la televisión era el elemento central de la vida cotidiana en casi el 60% de los hogares (había sido del 55,7% en 1954). Poco tiempo después, cuando Elvis fue invitado por primera vez al Ed Sullivan Show, el programa más popular de esa época, obtuvo una audiencia de 50 millones de espectadores, un récord en un país que en ese momento tenía 150 millones de habitantes (135 millones de blancos y 15 millones de "color").
El primer impacto fue sobre el comportamiento de la juventud norteamericana: el rock determinó la forma de caminar, de moverse, de vestirse y -naturalmente- de bailar de toda una generación. Existe un nexo directo, además, entre la rock n roll attitude y el espíritu inconformista que encarnaban las estrellas de cine que surgieron en ese momento: Marlon Brando y James Dean -que hablaban, pensaban y se vestían de una manera nueva- expresaban la rebelión de una joven generación de norteamericanos que rompía con el modelo de sus padres y se definía a través de sus gustos musicales.
Los adultos no podían hacer nada para controlar esa rebelión, reconoce Halberstam en The Fifties , porque esa generación fue la primera que tuvo autonomía financiera. Diez años después del final de la guerra, Estados Unidos había cerrado la fase de recuperación y se encontraba en pleno ciclo de prosperidad.
En 1955, cuando Elvis Presley conmovió a Estados Unidos, la clase media tenía un nivel de ingresos y de bienestar sin precedentes. Los primeros beneficiarios de esa prosperidad fueron los jóvenes, que no tenían ningún recuerdo directo de la Gran Depresión ni de la guerra. Pero la gran novedad consistía en que, hasta ese momento, cuando un joven ganaba dinero era para ayudar a sus padres o ahorrar para financiar sus estudios. El surgimiento de esa nueva clase media -opulenta en relación con el pasado- generó un resultado inesperado: la aparición de la juventud como clase consumidora.
Un instituto de sondeo mostró que en 1956 había en Estados Unidos 13 millones de jóvenes (entre 13 y 19 años) que disponían de un ingreso global de 7000 millones de dólares anuales. Esa cifra representaba 26% más del poder adquisitivo que tenía la población juvenil apenas tres años antes. Cada adolescente disponía de una asignación de 10,50 dólares por semana. En esa época, esa cifra representaba una auténtica fortuna: equivalía al presupuesto semanal que tenía una familia quince años antes, una vez pagados los gastos básicos de alimentación, alojamiento, servicios e impuestos.
Con la música a otra parte
La tecnología, por otra parte, eliminó el último instrumento que tenían los padres para controlar a sus hijos. Los adultos eran, tradicionalmente, quienes monitoreaban el uso de la radio y del tocadiscos familiar, grande como un mueble. Pero, a partir de los años cincuenta, los pequeños electrófonos -fáciles de transportar- acordaron a los jóvenes una inesperada autonomía. Esos ancestros de los tocadiscos se podían comprar a crédito con un aporte de un dólar y cuotas de un dólar por semana. Fue en ese momento en que, por primera vez, los jóvenes tuvieron acceso al crédito. Al final de los años cincuenta se vendían 10 millones de electrófonos por año.
La otra puerta hacia la independencia se abrió en 1954 con la llegada de las radios a transistores. Los primeros ejemplares, de la marca Regency TR-1, se vendían a 49,95 dólares. Pero en poco tiempo aparecieron los primeros modelos japoneses a menos de 30 dólares.
Ese pequeño instrumento facilitó el surgimiento de los disc-jockeys , que reivindicaban el derecho de los jóvenes a la independencia y los guiaban hacia sus héroes musicales. Martin Block, inspirador del término disc-jockey , tenía la popularidad de una estrella. Gracias a la influencia que tenía su programa Martin Block Show por ABC Radio, era un auténtico gurú musical que ejercía una verdadera dictadura sobre el gusto musical de la juventud norteamericana. Otro dictador era Alan Freed, conocido como "el padre del rock and roll ", que rehusaba pasar los temas que no le gustaban. Freed fue el guionista de cuatro films clásicos que tuvieron una influencia decisiva en la promoción del rock: Rock around the Clock, el célebre Rock, Rock, Rock, más tarde Mr. Rock and Roll, Don t Knock the Rock y Go, Johnny Go!
Gracias a esa conjunción de fenómenos, aglutinados por el rock, los jóvenes se convirtieron en una comunidad y, por primera vez en la historia de Estados Unidos, se transformaron en un segmento independiente y bien definido de la cultura. "Como tenían dinero -dice Halberstam-, constituían un mercado y, en la medida en que había un mercado, se los tomaba en cuenta y los expertos de marketing estaban atentos a sus deseos."
Elvis Presley -que llegó en el momento preciso- fue el principal beneficiario de ese fenómeno, pues ingresó casi clandestinamente en los hogares de millones de norteamericanos. Si los padres hubieran sabido, jamás le habrían abierto las puertas. Es que, además, detrás del rock comenzaron a desaparecer las barreras segregacionistas, sobre todo porque la mayoría de los artistas eran negros.
Esa exposición tuvo, en definitiva, la sabia intuición de mostrar que el rock no fue solo una música que se extendió como un reguero de pólvora al resto del mundo. Por encima de cualquier otra cualidad, fue el vector de la mayor transformación cultural que conoció el planeta en el siglo XX.
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