El rostro de Santa Juana de Arco
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¡CUANTAS veces hemos visto a Juana de Arco representada en estampas, cuadros o esculturas, sin preguntarnos si ese rostro era verdaderamente el suyo! Los artistas la mostraban según su imaginación. Ahora, un descubrimiento acaba de turbar a los historiadores.
Hace un año, gracias a los miembros de la Asociación de Nuestra Señora de Bermont (fervientes admiradores de la Santa), se encontró en una capilla del siglo XI, ubicada a unos 500 metros de la casa natal de Juana, un fresco en que aparece, entre los pliegues del manto de Santo Thibaut, representado de pie, una joven arrodillada. Según los expertos, se trataría de la doncella de Orléans.
Esta noticia fue divulgada oficialmente un domingo en Domrémy por Monseñor Guillaume, obispo de Saint Brie, ante ochocientos feligreses que habían ido a celebrar a la Santa. Desde entonces se realizaron numerosos estudios. Los especialistas del Ministerio de Cultura lograron datar como de mediados del siglo XV el fresco coloreado en ocre, que es un retrato de Santo Thibaut de Porvins (al que se suele invocar en tiempos de calamidades). "Aparecen entre los pliegues del manto del santo, dos figuritas de unos doce centímetros", explicó el padre Antoine al obispo. Una de ellas, según los expertos de Bellas Artes, sería Juana.
Si se considera auténtica esa pintura, de estilo algo primitivo, Juana sería oriunda de Lorena por su aspecto físico. Pelo abundante, más bien rubio, apenas disimulado bajo una cofia; mejillas carnosas, una tez clara, una boca bien dibujada y magníficos ojos azules que iluminan el rostro. Sin embargo, el padre Antoine pone en duda el azul de los ojos porque, en esa época, los pintores utilizaban casi siempre la azurita, piedra preciosa que hacían venir de Italia y que trituraban para obtener un colorante. La azurita es un carbonato de cobre de color azul intenso.
En 1456, cuando se realizó el proceso de rehabilitación de Juana, doce testigos de Domrémy y de los alrededores testimoniaron que la doncella acostumbraba rezar en esa capilla. Hace mucho tiempo que los miembros de la Asociación de la Capilla de Nuestra Señora de Bermont en Greuse hacen trabajos de restauración en ese templo. Al tratar de abrir una ventana amurada se hizo el descubrimiento que comentamos. En el siglo XVI todas las paredes de la capilla habían sido pintadas con cal debido a una epidemia de peste. Gracias a las punciones, los especialistas pudieron datar el fresco del siglo XV, pintado sobre otra capa del siglo XIV que, a su vez, cubría un enduido coloreado del siglo XI.
Por supuesto, el anuncio oficial de ese descubrimiento, que la Asociación de Nuestra Señora de Bermont había mantenido secreto, despertará la curiosidad de los historiadores y de los responsables del patrimonio y suscitará debates apasionados.
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