
El tenis, inspiración literaria
MADRID.- En su cuento "La cancha de tenis", Paul Theroux describe la extraña y explosiva mezcla que se da en un club de tenis de Malasia en la década del 60, entre jugadores norteamericanos, japoneses, británicos y malayos, cada cual con sus costumbres, culturas y prejuicios.
Sería interesante que, en uno de sus célebres viajes por el mundo, Theroux viniera a pelotear un fin de semana al madrileño parque de Casa de Campo. En las canchas públicas de este gigantesco espacio verde, se desarrolla su conocido campeonato de tenis gay. En el perímetro de las canchas se ubican, mientras tanto, prostitutas y travestis, y también, pegados al enrejado, se colocan juegos para niños. Al costado hay un descampado donde los inmigrantes ecuatorianos arman fiestas y peluquerías masculinas al aire libre, y sobre el lago aledaño, niños vestidos de marineros festejan su primera comunión. A diferencia del cuento de Theroux, todo ocurre básicamente en armonía. Pero es una lástima que esas historias queden sin registrar.
Escritores como Martin Amis, Vladimir Nabokov, Margaret Atwood, John Updike, John Buchanan y David Foster Wallace, entre otros, han escrito cuentos y novelas en los que el deporte blanco desempeña un papel fundamental. Un libro publicado en EE.UU., Tennis shorts, compila algunos de los mejores. En el cine, el tenis ha hecho su aparición en El jardín de los Fizzi Contini, de Vittorio De Sica, Match Point, de Woody Allen, o Los fabulosos Tenenbaum, de Wes Anderson. Pero las canchas de Casa de Campo siguen como territorio virgen para las mentes creativas. Almodóvar, ¿dónde estará?






