
El último refugio del humor absurdo
El programa de Diego Capusotto se burla de los rockeros y sus clichés con un formato similar al de los ciclos humorísticos clásicos: una sucesión de sketches con personajes delirantes, que generan devoción en los jóvenes
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Hacer zapping por los canales de aire cualquier día de la semana es revelador. Enseguida se descubre que hay mucho de lo mismo y poco o nada de dos géneros que, años atrás, reinaban en la televisión nacional: la política y el humor.
Desde el final del menemismo en adelante, los programas políticos desaparecieron de la grilla televisiva (es el caso, por ejemplo, del ciclo que conducía Jorge Lanata) o se refugiaron en las señales de cable (como el de Mariano Grondona). Los de humor, en su formato clásico de guión, sketches y personajes fijos, también pueden verse por cable, pero en el Canal Volver.
Allí se emiten los programas de antes, que eran buenos, mediocres o malos, pero estaban estructurados: tenían una sucesión de escenas protagonizadas por diversos personajes, con un elenco estable y una figura central, el humorista en cuestión. Podía ser Alberto Olmedo, Guillermo Francella, Jorge Guinzburg en Peor es nada, por nombrar solo algunos: más allá de las preferencias personales, lo que importaba era la fidelidad que el cómico generaba en la audiencia y el código que establecía con sus seguidores.
Hoy existe un solo programa que logra algo similar, aunque tiene muchísimo menos rating que otros ciclos, ya que el público joven al que va dirigido prefiere ver a los personajes por YouTube antes que por el único canal público: se trata de Peter Capusotto y sus videos, creado por Pedro Saborido y Diego Capusotto, que este mes empezó su cuarta temporada (Canal 7, lunes a las 23).
Con el subtítulo "Un programa de rock" y Capusotto como presentador de los distintos bloques, el ciclo intercala videos musicales de la época en que no existía MTV con sketches , protagonizados por el propio Capusotto, que parodian a los rockeros y sus clichés. Así como en 2007 Pomelo (una estrella de rock descontrolada que llama a su mamá cuando tiene algún problema) llegó a la tapa de la revista Rolling Stone como el personaje del año, en 2008 se impone Bombita Rodríguez, "el Palito Ortega montonero": un cantante de los años setenta, defenestrado por sus colegas porque hacía "música berreta y comercial con letras que alentaban a la lucha armada en la Argentina". Bombita, con sus bigotes y su look setentista, canta y baila al ritmo de la melodía de "Viva la vida": "Yo te amaré/ te seguiré a todas partes/ porque soy un militante de nuestra liberación/ luchando contra el imperio y la puta oligarquía que a nuestro pueblo oprimió". Y remate su hit con el estribillo: "La lucha armada, la lucha armada, la lucha armada es nuestro amor./ La lucha armada y el socialismo/ llegarán junto a Perón".
Además de Bombita Rodríguez, esta temporada Capusotto presentó personajes nuevos: Quiste Sebáceo, un músico adorador de Satán a quien nadie toma en serio porque habla con la Z; Nicolino Roche y sus pasteros verdes, una banda pop formada por tres músicos adictos a los ansiolíticos que dicen frases incomprensibles debido a la sobremedicación; Beverly Di Tomasso, un rockero uruguayo al que dejaron de abuchear el día en que agregó efectos especiales a sus recitales, entre otros. Capusotto no solo se ríe de los rockeros: también de los mánager, los fanáticos, los periodistas, la industria. Di Tomasso, por ejemplo, recurrió al humo en el escenario cuando se dio cuenta de que "hoy en los shows con la música sola ya no alcanza". Hay, también, un sketch dedicado a enseñarle a los rockeros a manejar una PyME y otro en el que el representante de Pomelo, que tiene la cara de Boris Yeltsin y se llama Tony Sorete, explica los secretos para ganar dinero.
Aunque no está pensado para todo público (porque su temática no interesa a todas las audiencias), Peter Capusotto y sus videos es el programa más divertido de la TV actual. No es complaciente ni obvio, no trata al espectador como disminuido mental, no necesita de bailes ni escándalos para tener rating y así asegurar su permanencia en el aire. Y lo más importante: está íntegramente dedicado al humor. Porque hay otros ciclos atravesados por el humor, como Duro de domar , Televisión Registrada y RSM , pero en ellos la gracia se sostiene solo en algunos bloques y luego todo vuelve a ser (un poco) más de lo de siempre: la TV que se alimenta de la TV para reírse de sí misma y lo que haya sucedido esa semana en el programa de Marcelo Tinelli, el gran proveedor de escenas y chismes para el resto de la pantalla.
Durante el último zapping de la semana, antes de escribir esta columna, se anuncia un nuevo programa de humor: La risa es bella , que se emitirá por Canal 13 los sábados a la medianoche, con Freddy Villarreal (ex troupe de Tinelli) a la cabeza. La ilusión de divertirse frente al televisor se esfuma apenas uno escucha un chiste que pasan en la publicidad: "¿La calle Salta?", le pregunta alguien a Freddy. "No, se queda quieta", fue la respuesta.
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