
Emotivo cierre del Año del Jubileo
Juan Pablo II clausuró la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y firmó en público la carta apostólica para el nuevo milenio
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CIUDAD DEL VATICANO.- En una ceremonia solemne pero sencilla, el papa Juan Pablo II cerró ayer la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y dio por terminado así el Año del Jubileo, que atrajo a más de 25 millones de peregrinos al Vaticano.
Minutos antes de la diez de la mañana, y frente a unas 100.000 personas reunidas en la Plaza San Pedro, el Pontífice, de casi 81 años, cerró con ayuda de un asistente la pesada puerta de bronce que había abierto el día de Navidad de 1999, y por la que hasta las tres de la mañana habían pasado los peregrinos, para obtener así la remisión del castigo por sus pecados.
La puerta, que la Iglesia Católica abre cada 25 años desde 1475, permanecerá cerrada hasta el 2025.
Con una capa de color dorado, el Papa se arrodilló con dificultad en la entrada de la Puerta Santa y oró antes de cerrarla. Las dos puertas se fueron acercando lentamente hasta romper el reverencial silencio de la ceremonia. Entonces, estalló un atronador aplauso, música y cantos de la multitud, que seguía los movimientos del Papa a través de dos pantallas gigantes.
"Sabemos con certeza que la puerta de vuestra clemencia nunca se cierra para quienes creen en vuestro amor y proclaman vuestra compasión", dijo Juan Pablo II.
Después, con gesto cansado, se dirigió al atrio de la iglesia, donde ofició una misa que fue presenciada por autoridades italianas y romanas y por el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
"El Gran Jubileo nos ha ofrecido una ocasión providencial para realizar la purificación de la memoria, pidiendo perdón a Dios por las infidelidades llevadas a cabo por los hijos de la Iglesia en estos dos mil años", dijo el Papa.
La ceremonia, que fue transmitida también en directo en numerosos países del mundo, fue concelebrada por 24 cardenales y obispos miembros del comité organizador del Jubileo.
Durante la homilía, el Papa subrayó que el Jubileo del año 2000 no se propuso ser una "autoexaltación" de la Iglesia Católica, sino, por el contrario, una ocasión para tomar conciencia de "los propios límites y debilidades". El Pontífice también repasó los acontecimientos del Año Santo. Durante la misa se leyeron oraciones en distintas lenguas para pedir la paz y la reconciliación.
La celebración concluyó con un Tedéum, para agradecer a Dios por "los dones extraordinarios aportados por el Gran Jubileo" y con la firma en público de una carta apostólica "Novo millennio ineunte" (del latín, El nuevo milenio que comienza), en la que el Pontífice propone una reflexión seria "para ayudar a toda la comunidad cristiana a volver a empezar con renovado impulso después del año jubilar" (ver notas aparte).
"La peregrinación con la que hace dos mil años los Reyes Magos fueron de Oriente a Belén, en busca de Cristo apenas nacido, fue este año repetida por millones y millones de discípulos de Cristo, que no llegaron con oro, incienso y mirra, sino llevando su corazón rico de fe y necesitado de misericordia", señaló el Papa durante la homilía.
Un año de intensa actividad
Con la ceremonia de ayer quedaron atrás 379 días de Jubileo, durante los cuales se realizaron 3400 celebraciones religiosas y laicas.
Los puntos culminantes de un año de intensa actividad papal fueron el viaje a Tierra Santa, la Jornada Mundial de la Juventud -que congregó a unos dos millones de jóvenes de todo el mundo en Roma- y la Jornada del Perdón por los pecados cometidos por la Iglesia Católica en sus dos mil años de vida, como el uso de la violencia para imponer el cristianismo, el antisemitismo o la violación del derecho a la vida.
Durante el año, cada categoría de fieles tuvo su propio Jubileo. Los niños inauguraron el año el 2 de enero de 2000 y ellos volvieron a reunirse con el Papa ayer, en las últimas horas del Año Santo.
"El cierre de la Puerta Santa es un símbolo que nos abre a la verdadera puerta, que es Cristo", afirmó el Papa.
El Año Santo, en cifras
Actos: el Año del Jubileo duró 379 días; comenzó el 24 de diciembre de 1999 y concluyó ayer. Durante ese tiempo, el Vaticano recibió la visita de más de 25 millones de peregrinos; además, hubo 3400 actos religiosos y laicos.
Audiencias: más de 2.000.000 de personas se reunieron en la Jornada Mundial de la Juventud y 8,5 millones participaron en audiencias y encuentros con el papa Juan Pablo II.
Apuro: el último día del Jubileo, más de 200.000 personas atravesaron la Puerta Santa antes de que el Pontífice la cerrara por los próximos 25 años.
Voluntarios: hubo 69.273 voluntarios italianos y extranjeros que ayudaron a los peregrinos y otros 32.000 voluntarios se quedaron en lista de espera. Unos 20.667 policías garantizaron la seguridad del Vaticano y de los visitantes.





