En Chaco, la nueva escultura respira y late al aire libre
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RESISTENCIA (Chaco) -. En un mismo campo de juego asfaltado, una cinta de plástico marca las áreas en las que durante nueve días siete escultores de distintos y distantes países, como China, Alemania, Bolivia o la Argentina, disputaron lo que para muchos es el mundial de los certámenes de esculturas de gran tamaño a cielo abierto. Esta noche, durante el cierre de la 30» Bienal Internacional de Escultura 2018, se conocerá al ganador que solo recibirá un premio honorífico porque, esta vez, ganaron todos.
Para celebrar el aniversario del evento, que recibe en diez días a unos 400.000 visitantes y cuyo presupuesto es de unos 24 millones de pesos, sus organizadores -la Fundación Urunday y el gobierno provincial- decidieron dar un cachet de US$8500 a cada uno de los participantes del concurso, los ganadores de las diez últimas bienales, y US$1500 a los escultores de lo que llaman actividades paralelas. De estas últimas participan doce escultores (diez argentinos, uno venezolano y un uruguayo) y del certamen internacional, siete de los diez invitados (dos no pudieron venir y el tercero está fallecido). Son Qian Sihua (China), Thierry Ferreira (Francia), Fernando Pinto (Colombia), Tobel (Alemania), Piotr Twardowski (Polonia), León Saavedra Geuer (Bolivia) y Raúl "Pájaro" Gómez (Argentina).
"Acepté volver porque tengo muy buenos recuerdos de este lugar", dijo a LA NACION Sihua, ganador de la Bienal 2016, y el escultor que vino desde más lejos (Chengdu, en China). Su obra busca unir a los países participantes de la bienal en toda su historia, a través de placas de acero inoxidable con los colores de sus banderas que cuelgan de unos tirantes apoyados en una barra central de mármol. Para construir la obra, Sihua, como sus colegas, contó con la ayuda de traductores y asistentes que los acompañaban durante todo el día de trabajo. Hoy deben terminar la pieza creada con la consigna de este año: "Identidad en movimiento", con materiales provistos por los organizadores: mármol, caños, tubos y una plancha de hierro.
Las siete esculturas se sumarán a las más de 600 que ya están emplazadas en espacios públicos de la ciudad de Resistencia, por lo que su intendente, quien fue jefe de Gabinete de la expresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, Jorge Capitanich, está planeando pedir a la Unesco que sea declarada patrimonial cultural de la humanidad.
Quien hace treinta años tomó la iniciativa para hacer lo que hoy define como un "extraño fenómeno" es Fabriciano Gómez, un escultor que participó en medio centenar de eventos de arte internacionales y ganó en 1992 un concurso de esculturas al aire libre y con 30 grados bajo cero, en Noruega. Hoy sigue al frente de la Fundación, que se creó para la realización de los concursos y aun cuando tres década es mucho para una provincia como Chaco, con solo 65 años de existencia, Fabriciano está convencido de que "este es un proyecto que recién está naciendo". Ve la clave de la sobrevida que tuvo el emprendimiento, no obstante los vaivenes políticos nacionales y provinciales, en que al interior de esa Fundación "no existen colores políticos" y en que sus miembros son ciudadano voluntarios "asociados con el gobierno, que pone el dinero a través del aporte de las empresas, según el mecanismo dispuesto por la ley de mecenazgo, que, en esta provincia, es muy trasparente".
Fabriciano es miembro delegado en Chaco, desde 1995, de la Academia Nacional de Bellas Artes, que ayer y hoy sesiona en el recinto de la Cámara de Diputados de esta ciudad y para ello se trasladaron ocho académicos y su presidente, Alberto Belucci. "Con orgullo hemos venido, después de diez años que no lo hacíamos, y encontramos que la Bienal está teniendo cada vez mayor calidad y convocatoria, y se va extendiendo como mancha de aceite beneficiosa", dijo Belucci.
Además del concurso internacional se hicieron otros certámenes en el marco de la Bienal, como el premio Desafío, para estudiantes de Bellas Artes, en el que participaron alumnos de ocho universidades del país y ganó la obra Morfogénesis, hecha por Ivana Scherer, Yohana Pedrozo y Francisco Gustavo López, de la Universidad Nacional de Misiones.
El evento fue también ocasión para el segundo Congreso Internacional de Artes "Límites y fronteras", la exposición de maestros artesanos, shows circenses, la actuación de Nito Mestre y una charla de Marta Minujín que por primera vez visitó la Bienal "por la que se conoce a Chaco en el mundo". A las mil personas que la escuchaban les aconsejó: "Acuérdense de que el arte los protege. Es como una armadura. Y como el amor, el arte es infinito".
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