Entre los Andes y el mar
DESCRIPCION DE LA PATAGONIA Por Tomás Falkner-(Taurus)-Trad.: S. Lafone Quevedo-222 páginas-($ 22)
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Entre las múltiples razones por las cuales la Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur de Thomas Falkner es un libro de interés sin límites figura el hecho de que sea considerado hoy un libro canónico por ser el primero que describe la parte interior de un territorio que hasta entonces sólo había sido contado desde las orillas y que sea, a la vez, un libro escrito por alguien que jamás puso un pie en la Patagonia. Ni siquiera en sus orillas. La obra, publicada por primera vez en 1774 en inglés y traducida al español en 1836 y en 1910, es ahora reeditada por Taurus en la colección Nueva Dimensión Argentina dirigida por Gregorio Weinberg.
Falkner era un inglés nacido en Manchester, que se instaló en Londres para estudiar medicina. Allí, decidió embarcarse hacia América en uno de los navíos de la South Sea Company, firma inglesa que monopolizaba el tránsito de esclavos desde Africa. Una vez en Buenos Aires, la enfermedad lo derribó y, como no conocía a nadie ni hablaba la lengua del país, quedó convaleciente en el Colegio jesuítico de San Ignacio. Lo que en principio pareció una estadía transitoria, terminó siendo el nuevo curso de su vida: en 1739, después de ocho años de estudios en Córdoba, era ordenado sacerdote jesuita. El médico y "hereje calvinista" devenía misionero y católico.
La medicina, sin embargo, siguió interesando a Falkner a lo largo de su vida y fue clave, además, en su derrotero como misionero: por ese saber fue enviado por las autoridades jesuíticas al sur de la provincia de Buenos Aires, entonces conflictiva zona de frontera, donde se necesitaba a alguien capaz de negociar salud por fe con los grupos indígenas que circulaban --no siempre pacíficamente-- por esa región. En 1746, junto al Padre José Cardiel, fundó la misión de Nuestra Señora del Pilar, ubicada a menos de veinte kilómetros de Mar del Plata. Allí escribió la primera crónica conocida hasta entonces acerca del interior de la Patagonia.
Para sus contemporáneos, el libro fue interesante por los contenidos que revelaba: llenaba de datos --sobre riquezas forestales, ganaderas, medicinales, puertos desprotegidos y presencia de tribus más o menos peligrosas-- un territorio que en los mapas de la época aparecía como un espacio vacío entre la Cordillera y el mar. De hecho, siguiendo una práctica bastante extendida entre los siglos XVII y XVIII, el libro fue pensado menos como un relato en sí mismo que como un "acompañamiento escrito" al nuevo mapa que venía con él: un documento que modificaría el mapa de J-B. Bourguignon d´Anville, que se consideraba el más completo entre sus contemporáneos.
Al parecer, la idea de publicar este material no surgió de Falkner sino de Robert Berkeley, un escritor político, asesor de la reina y adepto a las ideas expansionistas del primer ministro británico William Pitt. La edición de la obra le fue encomendada a William Combe quien aparece también, en el prólogo a esta reedición de Taurus escrito por Raúl Mandrini, como autor del polémico Prefacio con que este libro fue publicado por primera vez (otros autores lo creen obra del mismo Berkeley). Allí, están explicitadas en clave de panfleto las oportunidades de colonizar territorios americanos que Inglaterra no debía perder y están sugeridas también algunas líneas para lograrlo.
Para los lectores actuales, el mayor interés de la Descripción de la Patagonia --cuyos contenidos están, por supuesto, ya superados en todos los campos de saber involucrados-- reside en el método de composición. Falkner describió un territorio confiando menos en la experiencia directa que en los relatos de los otros, en lo que le contaban los indios, los criollos que habían estado cautivos, los jesuitas que habían formado parte de una expedición que había llegado hasta el Estrecho de Magallanes por la costa atlántica. Y todo eso, además, atravesado por el tiempo --lo que implica por la memoria y sus trampas-- ya que el texto fue publicado casi una década después de que Falkner volvió de sus casi cuarenta años pasados en América. Lo que confirma, contrariamente a lo que todavía hoy algunos sostienen, la importancia fundamental que tienen, cuando un escritor se dispone a hablar de un lugar, las conversaciones entrecortadas, los rasgos entrevistos, la imaginación y los olvidos.
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