
"Es esencial que recobremos el poder de las buenas acciones y de la fe"
Dice que de la caridad y del amor brota una nueva realidad posible para el futuro
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"Si alguien tiene sed, le damos agua, aunque sea el último vaso que nos quede; no obstante, una actitud compasiva semejante sólo nace de un corazón puro, en paz."
Dadi Janki, una de las principales líderes espirituales de la India, no distingue entre raza, casta, sexo o religión al difundir sus enseñanzas, ya que "lo que buscamos es lo mismo para todos".
"El mundo entero, y no sólo la Argentina, está atravesando una profunda crisis espiritual; la falta de valores humanos como la honestidad, que es la contracara de la corrupción, es una constante que se repite en varias sociedades contemporáneas", señala Janki, de 86 años, durante una conversación telefónica con LA NACION.
Y agrega: "Todo lo que hacemos con caridad y compasión vale por un diluvio de amor y coraje sobre la sequía del alma humana en sufrimiento. Por eso, en tiempos de inmensa debilidad espiritual, es esencial que recobremos el poder de las buenas acciones y de la fe".
Janki, que es autora de varios libros y directora adjunta de la Universidad Espiritual Brahma Kumaris -una institución internacional no gubernamental, sin fines de lucro, con más de 600.000 estudiantes en 85 países-, advierte: "Todavía no hemos comprendido verdaderamente cuán pequeño es nuestro ego; de lo contrario, y si dejáramos de vivir en pos de él, no habría semejante crisis en el planeta".
Para esta defensora de los valores humanos, galardonada con el título de Guardián de la Sabiduría, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992, y en la Conferencia Hábitat II, de Estambul, en 1996, el vacío existencial típico del hombre moderno comenzó "cuando perdimos contacto con nuestro verdadero ser".
"De ese modo -explica-, nuestros pensamientos se vuelven negativos y, el intelecto, al dudar y cuestionarse hasta el valor de sus propias verdades, termina destruyendo toda la creatividad y las potencialidades innatas."
Por tal motivo, Janki, que a pesar de todo puede vislumbrar un "nuevo pero lento despertar espiritual", invita a "pensar menos" y a desechar los pensamientos inútiles; "la actividad incesante de la mente -dice- no hace más que debilitarnos".
En un suave pero contundente hindi traducido al inglés, sus palabras evocan aquella reflexión del escritor británico G.K. Chesterton, que reza: "El hombre cuyo corazón no se ablande acabará con los sesos reblandecidos".
"Yo misma -bromea Janki, seriamente- tengo cuidado de no usar demasiado mi cerebro." De visita en la Argentina, mañana, a las 19, presentará el "Encuentro intergeneracional de arte y creatividad" en el teatro Gran Rex; la entrada será libre y gratuita.
-¿A qué se debe ese terror, casi pánico, de animarse a abrir el corazón frente a los demás?
-Básicamente, a la "falta de algo fundamental" que persiste más allá de todo dinero, tiempo o energía vanamente utilizada. El miedo no es más que una separación abismal con Dios, que es la fuente de amor infinito. Y, en ese alejamiento, tanto el pánico como la desesperanza y la violencia encuentran una morada perfecta. Por eso insisto en la importancia de llenar nuestros corazones con el poder de la fe y de las buenas acciones. De allí brotan los frutos más puros y una nueva realidad posible para el futuro.
-Sin embargo, al actuar en nombre de la verdad, el amor o la justicia, se corre el riesgo de hacer un daño aún mayor. ¿Cómo sabe si una acción es verdaderamente buena?
-Porque nace desde la generosidad más pura y, por tanto, carece de egoísmo, corrupción o ambiciones personales. El ser humano, en su estado más esencial, sabe distinguir perfectamente entre el bien y el mal; no obstante, la influencia de los condicionamientos socioculturales externos no nos permiten ver la verdad con claridad. De ese modo, somos arrastrados por el miedo, la violencia y el individualismo.
-¿Cuál es su propuesta, entonces, para cambiar de actitud en la vida?
-Primero, hay que deshacerse del miedo y de las preocupaciones, que suelen llevar años habitando dentro de nosotros; sólo entonces brotarán el amor y la verdad. Y cuando uno se conecta con lo más profundo de su ser ejerce una influencia positiva sobre los demás. Un pequeño grupo de personas que se reúne en pos de realizar buenas acciones puede ser de gran ayuda para la humanidad.
-En este sentido, ¿qué papel tienen las religiones?
-Actualmente, las religiones se han convertido en meros asuntos comerciales y de poder. Pero basta mirar para atrás. Una gran cantidad de atrocidades ha sido cometida en su nombre a lo largo de la historia; algo que sólo es posible cuando el alma es débil y el corazón está vacío. Por eso, el poder de las religiones se va desmoronando día a día. El mundo necesita una extensa educación espiritual, a fin de que le devuelva la mirada y la paz interior que ha perdido y olvidado.
-¿Y hasta qué punto pueden las psicoterapias ayudar a combatir los sentimientos de duda, miedo y desesperanza?
-El espíritu humano tiene la profunda necesidad de volver a encontrar la fortaleza original que ha perdido al alejarse de Dios. En esta búsqueda, donde la meditación juega un papel fundamental, se trascienden los aportes de las psicoterapias. Al avanzar en la conciencia del alma por medio de la meditación, el yo gradualmente se libera del ego. Por eso digo: sumérjanse en el silencio y experimenten los más puros sentimientos. Y cuando desde el interior de cada ser brotan la pureza, la determinación y la verdad, desaparecen la necesidad de pensar y analizarse demasiado.




