
Escándalo por una obra artística
Un vecino, furioso, bajó a hachazos dos de las figuras porque asustaban a su sobrino
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ROMA.- Escándalo, polémicas y un debate sobre qué es arte y qué no provocó en Italia la última obra de Maurizio Cattelan, el artista italiano más famoso y más cotizado del mundo, a quien se le ocurrió colgar del árbol más antiguo de Milán tres maniquíes de niños, un verdadero golpe bajo para desprevenidos transeúntes.
Inaugurada el miércoles último en la Plaza XXIV Maggio, la hiperrealista y provocativa "instalación", que llamó enseguida la atención de todo el mundo, shockeado con semejante visión debajo del milenario árbol milanés, no duró mucho más de 24 horas.
Anteanoche, Franco Di Benedetto, un hombre de 44 años, harto de ver desde su ventana a los chicos-muñecos colgados, armado de hacha y escalera, decidió hacer justicia y fue al asalto de la obra-shock. Logró sacar a dos de los fantoches ahorcados, pero cuando quiso quitar el tercero cayó al vacío desde seis metros y terminó en el hospital con un trauma craneano. "Cuando mi sobrinito los vio, parecían tan verdaderos que se asustó. Decidí actuar y sacarlos no sólo por él, sino por los demás niños", explicó Di Benedetto, rebautizado "el justiciero" por la prensa.
"Es puro vandalismo cultural, es como cuando agarraron a martillazos a La Piedad, de Miguel Angel", comentó, furioso, el ex secretario de Cultura Vittorio Sgarbi.
Auspiciada por la Fundación Nicola Trussardi, el trabajo de Cattelan, que confirmó su fama de artista provocador, al final desapareció de la plaza gracias a los bomberos, que sacaron en medio de los aplausos al último "niño ahorcado". La instalación, de ahora en más, sólo podrá ser vista en un espacio cerrado.
Definido por algunos críticos el "heredero de Andy Warhol", Cattelan dijo estar "dolido" por lo que pasó, pero manifestó no entender por qué "hubo tanto revuelo con mis muñecos, cuando por la calle es normal ver cosas mucho peores. Si lo mío fue una invasión, pido disculpas, pero yo pedí la autorización correspondiente, y cada uno tiene la libertad de darse vuelta y mirar para otro lado si no quiere ver el arte, o la realidad", sostuvo.
Cattelan -famoso por haber vendido hace años en un millón de dólares una obra, "La novena hora", en la que se ve al papa Juan Pablo II tirado en el suelo, atropellado por un meteorito- también negó que hubiera niños ahorcados en su instalación. "Yo colgué a los niños, yo no los ahorqué."




