El último fin de semana de la Feria del Libro arrancó con salas llenas para Fito Páez y Selva Almada y pasillos colmados de adolescentes
Tras la mañana dedicada a las bibliotecas populares, la Feria cambió de ritmo y se llenó de lectores, grupos escolares y actividades multitudinarias; Fito Páez, Selva Almada y Eduardo Sacheri encabezaron algunas de las convocatorias más concurridas
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Durante la mañana, los protagonistas de la Feria del Libro Internacional de Buenos Aires fueron los bibliotecarios de todo el país que llegaron a La Rural para participar del programa Libro %, impulsado por la CONABIP, que les permite durante todo el fin de semana comprar ejemplares a mitad de precio. Pero entrada la tarde, en el arranque del último fin de semana de la Feria, el clima cambió por completo: los pabellones empezaron a llenarse de adolescentes, grupos escolares, lectores cargados de bolsas y largas filas frente a algunas de las actividades más convocantes del día.
El movimiento se hizo especialmente intenso a partir de las cinco de la tarde. En los accesos al predio se formaban filas constantes y, dentro de los pabellones, avanzar entre ciertos sectores implicaba esquivar grupos que descansaban sobre el suelo, bolsas repletas de libros y lectores que repasaban compras apoyados contra las paredes. En el Pabellón Azul, varias editoriales juveniles concentraban algunas de las escenas más multitudinarias de la jornada: chicas sacándose fotos con libros, intercambiando recomendaciones y buscando las actividades destacadas del día.

Una de ellas fue la conversación “De la página a la alfombra roja”, en la sala José Hernández del Pabellón Rojo, donde el escritor Eduardo Sacheri compartió mesa con la periodista y escritora Ana Correa —autora de Somos Belén— y con Marcelo Rubens Paiva, autor del libro que dio origen a Aún estoy aquí, la película brasileña dirigida por Walter Salles que el año pasado ganó el Oscar a mejor película internacional. La charla giró en torno a las adaptaciones audiovisuales y al recorrido de historias nacidas en libros que luego llegaron al cine y a plataformas. La sala, dividida por un gran telón que reducía su capacidad, reunió a unas 250 personas.

A pocos metros de allí, la presencia de Fito Páez, que cantó en la inauguración oficial de la Feria, volvió a demostrar el poder de convocatoria que tienen las figuras que provienen de la música. El músico rosarino leyó fragmentos de su ensayo La música en tiempos de demencia masiva en una sala Carlos Gorostiza completamente llena. Cuando terminó la actividad, varias personas esperaron en la puerta con la expectativa de saludarlo o conseguir una foto, pero el cantante abandonó el lugar por otra salida y el encuentro no sucedió.

La escena se repitió casi de inmediato con Selva Almada, que presentó Una casa sola en la misma sala apenas minutos después de la finalización de la lectura de Páez y dejó en evidencia que la capacidad elegida había quedado corta para la convocatoria. La fila de lectores rodeaba buena parte del espacio y muchas personas no lograron entrar. Mientras adentro avanzaba la presentación, afuera seguían acumulándose lectores que intentaban asomarse desde la puerta o esperar una vacante que nunca apareció.

Más discreta, aunque también seguida de cerca por el público que recorría el Pabellón Amarillo, fue la conversación entre Pacho O’Donnell y Patricia Kolesnicov en el stand de la Ciudad, donde dialogaron sobre la obra del historiador y sobre la reciente donación de su biblioteca personal a la Red de Bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires. Hace unos días, O´Donnell decía a LA NACION que los libros que donó son libros “de un lector. Están subrayados, tienen dedicatorias y anotaciones y, además, poseen un sesgo: son libros leales a mi concepción revisionista de la historia, una historia nacional, popular y federal, con títulos de mi maestro, José María ‘Pepe’ Rosa, Juan José Hernández Arregui, Raúl Scalabrini Ortiz, Jorge Abelardo Ramos; libros que no circulan mucho en la actualidad y que no han vuelto a reeditarse. Me interesa que estén al alcance de los lectores”.
Al cierre de esta edición, a las 20.30, la Orquesta de cuerdas del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón se presenta en la Pista Central de La Rural con un repertorio que cruza clásicos y música local, con obras de Wolfgang Amadeus Mozart, Antonio Vivaldi, Astor Piazzolla y Johann Strauss. La dirección musical está a cargo de Javier Más.
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