
Escenógrafo, pintor y dibujante
Un cuadro de Marcelo Salvioli, que obtuvo el primer premio de la VII Bienal de Arte Sacro, actualiza la resurrección de Lázaro.
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MARCELO HUGO SALVIOLI es un pintor que parece provenir de otros tiempos. Su sólida formación, su dominio del oficio, la práctica permanente del dibujo que vertebra las formas, le permiten alcanzar niveles artísticos que a otros les están vedados. Sin embargo, no tiene todavía la notoriedad que merece.
No hubiésemos conocido su labor si no fuese porque obtuvo el primer premio de la VII Bienal de Arte Sacro con la Resurrección de Lázaro , un óleo figurativo de grandes dimensiones que puso de relieve la imaginación y el virtuosismo de este artista. Esa circunstancia nos estimuló para conocer más profundamente su obra, que conjuga el conocimiento de las cuestiones sagradas con el de la representación iconográfica.
Como todas las obras de Salvioli (egresado de la Universidad de La Plata como profesor especializado en escenografía), la Resurrección tiene una ambientación que actualiza la escena sin apartarse del pensamiento que le da origen. La escena está tomada desde abajo. La parte superior tiene como fondo una pared con inscripciones en castellano. Sobre ese fondo, en el centro, se ve la figura de Jesús acompañado por las hermanas de Lázaro, Marta (a su izquierda) y María o Miriam (a su derecha). El rostro de Cristo está parcialmente oculto por un gesto que realiza con la mano derecha, en el momento en que ordena a su amigo que salga de la tumba. En la parte inferior, entre varios cadáveres que están en una zona de sombras, se ve a Lázaro en el instante en que recupera la vida. Su rostro se destaca entre los muertos que lo rodean, tanto por la intensidad de la luz que se concentra en él como por su expresividad algo teatral.
La zona superior, más iluminada, no está despojada de simbolismos: muestra lo que está arriba de la tierra; la parte inferior, el mundo de los muertos. Un neumático viejo ayuda a definir el aire de defunción que domina en ese sector del cuadro. Entre ambas partes hay una zona de peligro, claramente delimitada por elementos que evocan las señalizaciones que hoy utiliza la municipalidad.
La escena representa un momento de máxima espiritualidad, que une lo terreno y lo subterráneo. El hecho no es casual. Salvioli pertenece a una familia de mormones y fue misionero hasta los 25 años de edad. Conoce profundamente la Biblia y se interesa por las cuestiones sagradas.
Un notable dibujante
Salvioli trabaja con soltura y con imaginación, pero con una precisión y un análisis de los detalles que llega al virtuosismo. Como los artistas del Renacimiento, suele realizar estudios previos de lo que quiere plasmar y tales estudios, si bien están realizados con una buena dosis de fantasía, están amparados por la realidad más absoluta.
Es analítico y visionario. El ejercicio de la escenografía, donde aplica habitualmente todo lo que sabe, le permite concebir escenas muy complejas, que exigen amplios espacios o una gran sala para desarrollarse. Eso le permitiría trabajar sin describir minuciosamente cada detalle de la escena. Sin embargo, el artista se esfuerza por hacer que todo tenga la atención que merece, como si cada cosa fuese una totalidad que se integra en otra mayor.
Es capaz también de concentrar y representar una escena con numerosos personajes con la perfección de un miniaturista. Lo mismo sucede cuando se aboca al diseño de los vestidos. No se limita a destacar las prendas: las hace lucir incluso con la expresión del modelo o de la imagen que interpreta.
En suma, se diría que cada uno de sus trabajos es una obra acabada, aunque se refiera a una pequeña parte de la escena. Pero podríamos decir también, a riesgo de parecer contradictorios, que provoca la sensación de que esos trabajos están en ciernes. Y así es, en cierto modo, en tanto responden a un orden que los supera y en el que tienden a integrarse.
Salvioli realizó numerosos trabajos para el teatro, el ballet, el cine y la televisión en calidad de escenógrafo, de asistente o de vestuarista. Tiene en esas actividades una experiencia acreditada por su participación en más de doscientas producciones. Pero es capaz también de acercarse con dignidad y estilo, en particular como dibujante, a cualquier disciplina de las artes visuales.


