
Escritura y psicoanálisis
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SIGMUND FREUD fue quien primero en la historia de la humanidad, siguiendo quizás el camino socrático, observó sus máscaras a la luz de una objetiva racionalidad organizando en su saber científico saberes de distintas concepciones del hombre.
Los veinte casos clínicos que integran este libro reúnen temas importantes de la búsqueda freudiana -la sugestión, la hipnosis, las obsesiones, las fobias, la paranoia, la homosexualidad- y fueron seleccionados por la psicoanalista Isabel Menéndez con el objetivo de destacar la belleza de la expresión literaria de Freud, "cuya a elegancia arquitectónica iguala a los mejores escritores de su tiempo", según el novelista John Updike.
El lector especializado que se acerque a esta publicación se sentirá defraudado si pretende encontrar en ellas historias clínicas desconocidas. La novedad hay que buscarla en el estilo literario de Freud, que amalgamando a su sencillez expresiva, sus condiciones de historiador y literato posibilita que el lector no especializado pueda adentrarse en la conflictiva de algunos de los pacientes como si se tratase de un cuento.
El hilo conductor de estos relatos deja entrever los variados y a veces contradictorios roles que construyen y definen a la persona.
Estos magníficos escritos nos dicen que los personajes siempre narran historias etimológicamente definidas como averiguaciones y búsquedas y que, integradas, organizan lo que conocemos como "identidad" generando simultáneamente "su historia".
Las condiciones literarias de Freud fueron percibidas tempranamente por su profesor de alemán cuando tenía diecisiete años. Esa precoz vena literaria fue reconocida en 1930 al ser galardonado con el "Premio Goethe", instituido en 1927 por la ciudad de Francfort a "una personalidad que se hubiera destacado por su obra y cuya influencia creadora fuera digna del homenaje tributado a la memoria del creador de Fausto.
El mismo Freud había reparado en el valor literario de su escritura: "Mis historiales clínicos carecen del severo sello científico y presentan más bien un aspecto literario". La tarea psicoanalítica descubre a la persona desenmascarando a los personajes que la habitan, como similarmente ocurre en la literatura donde la ficción, lo contingente, lo banal y lo vulgar, se transforman en la argamasa que permite construir lo significativo. Este libro es un ejemplo de ello.
Yako Román Adissi
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La Nacion



