
Estética de lo porteño
NARRATIVA 1920-1930 Por Enrique González Tuñón-(El 8vo. Loco Ediciones)-176 páginas-($ 23)
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"Cuando yo muera no planten un sauce en mi tumba, planten una máquina de escribir." La frase es de Enrique González Tuñón (1901-1943) y fue recuperada por su hermano Raúl, en un texto de homenaje llamado "Mi hermano Enrique". En él, Raúl, como hicieron otros miembros de esa nueva generación de escritores surgida en la década del veinte, reconocía el lugar que se había ganado su hermano como "el más porteño de los cronistas de Buenos Aires" y como el primer "exégeta culto" del tango y lo popular. Ese "tío flaco, alto, con cabeza de gato famélico y palidez cavernosa", en palabras de su amigo Roberto Arlt, no sólo fue un periodista-estrella de varios diarios de Buenos Aires, sino que logró crear, también, una literatura que sintonizó el habla y las experiencias de los barrios porteños con una estética novedosa.
Con el objetivo de recuperar para los lectores actuales parte de la producción de Enrique González Tuñón, la editorial El 8vo. Loco ha reeditado dos colecciones de cuentos, El alma de las cosas inanimadas (1927) y La rueda del molino mal pintado (1928), junto con un "bonus", la breve narración El tirano. Novela sudamericana de honestas costumbres y justas liberalidades. Interesados en rescatar del olvido obras valiosas del siglo XX argentino -en 2005 reeditaron tres libros de poemas de Nicolás Olivari-, los editores, Ana Ojeda Bär y Rocco Carbone, incluyen un estudio preliminar que ofrece lúcidas claves para entender el contexto y las estéticas que marcaron el surgimiento de esta zona de la literatura de los años veinte. Aunque el lenguaje de este estudio apunte demasiado, quizás, al lector académico, es posible extraer de él útiles hipótesis generales. Una de las más interesantes es aquella que liga la producción de Tuñón a la estética de lo grotesco, entendida como una forma de representar los fenómenos sociales surgidos del proceso inmigratorio y, derivado de ello, el surgimiento de una cultura de la "mezcla" en la babélica y modernizada Buenos Aires. Este tratamiento grotesco de la realidad tiende a la degradación, al continuo juego con los opuestos (como lo trágico y lo cómico) y, también, a la abstención del juicio moral sobre la marginalidad.
En El alma de las cosas inanimadas, aparece así un narrador que dice padecer una mirada de "rayos x", particularmente propensa a "ver siempre un mismo melancólico paisaje de almas" y a "encarar la vida desde un grotesco punto de vista", con la sonrisa de un "loco dócil" en el rostro. Esa mirada recabará maravillosamente en aquellos objetos inanimados que reflejan, mejor que los seres vivos, un mundo de malandrina pobreza. El teléfono epiléptico que pide gimiendo por una comunicación en su casa solitaria, la silla bacilosa que contrae la enfermedad de los tugurios o la mosca predestinada al estómago de un hombre de fondín arman el micromundo de estos márgenes porteños, bajo el peso contundente de una prosa que salta del humor a la desgracia con el ritmo que permite un pícaro conocimiento de la lengua porteña.
Por su parte, en La rueda del molino mal pintado, los objetos inanimados ceden lugar a la presentación de una serie de "tipos originales", entre los que se alistan ladrones compasivos, filósofos alucinados, inventores fracasados, suicidas y malandras con buen corazón. Aquí Tuñón aborda la representación de toda una franja social que, presionada por penurias económicas, cae o está a punto de caer en la ilegalidad.
Con la inclusión de El tirano, un texto jamás reeditado desde que Manuel Gleizer lo publicó en 1932, el volumen termina de armar una oportuna recuperación de las obras de Enrique, valiosas tanto por sus características propias como por la innovación que representaron en la literatura argentina de la época. Como dijo Arlt a propósito de La rueda del molino mal pintado -y que podríamos aplicar a esta nueva antología-: "Un gato podrá pasar por liebre; pero cien páginas impresas y saturadas de estupideces, jamás pasarán por un libro. Y el de Tuñón es un libro de verdad, que regocija leerlo y satisface recordarlo."
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