Estoy enamorado de mi auto: una relación íntima y pasional
Del Fiat 128 celestito con el que aprendió a manejar al Ford Fiesta que finalmente quedó a su cuidado, el autor escribe una memoria entrañable de la relación de su padre con el auto: cada modelo se convirtió en un miembro no humano de la familia; en este fragmento, el ritual del lavado
Detalle de la ilustración de tapa de "Estoy enamorado de mi auto"
Papá nunca me preguntaba por la salud, el dinero o el amor. Por mi hija o su nieta. La conversación siempre empezaba con cuatro palabras de rigor, expresadas con particular entusiasmo, a mitad de camino entre la pregunta y la exclamación.