Expo Milano 2015: encuentro por la alimentación del Planeta
Es uno de los acontecimientos internacionales más importantes del año, que se extenderá hasta el 31 de octubre y que continúa la tradición de intercambio cultural entre las naciones
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Desde una perspectiva descarnada, ¿qué es la Tour Eiffel sino un remanente de la Exposición Universal de París de 1889, una estructura-símbolo de la era industrial, que quedó allí, intacta, sin que –por suerte- el ingeniero Gustave Eiffel tuviera que desarmarla? En otro sentido, y convertida desde entonces en ícono insustituible de la ciudad que la ostenta, es un síntoma de lo que significó para la modernidad aquella exposición parisina.
No era la primera. El despuntar de la modernidad ya palpitaba en la pionera de esas celebraciones universales, la Great Exhibition de Londres, realizada en 1851 en el Crystal Palace, y que convocó a seis millones de visitantes. La siguió la de 1855, en París, que reunió a cinco millones. Similar afluencia de público tuvieron las primeras italianas, la de Turín, en 1870, y la de Milán de 1906: dedicada al tema del transporte, esta última fue propulsora del positivismo del temprano novecento, avalado por avances científicos y tecnológicos. Más de un siglo después, a partir de este viernes 1º de mayo, Milán vuelve a imponerse como sede de una exposición universal en la que ciencia y tecnología también estarán presentes, pero a propósito de otro target temático: la alimentación del planeta y sus múltiples implicancias, bajo el lema "Nutrir al Planeta, energía para la vida".
Hablamos de la Expo Milano 2015, uno de los acontecimientos internacionales más importantes del año, que se extenderá hasta el 31 de octubre y que continúa esa tradición de intercambio cultural entre las naciones, solo que en el siglo XXI los principios subyacentes responden a inquietudes de la posmodernidad. Por el crecimiento numérico de la especie humana, las expectativas son más ambiciosas que las de la primordial Exhibition de Londres: se esperan más de veinte millones de visitantes, a lo largo de seis meses, en un área de más de cinco kilómetros cuadrados de superficie. Hasta anteayer, siete mil operarios y técnicos trabajaban para dejar listos los ochenta pabellones que albergarán los productos y las propuestas de 146 países, incluido el nuestro. En resumen, el equivalente de una ciudad de 150 mil habitantes que vivirá en ebullición durante los 180 días de la megamuestra.
La manifestación, declarada no comercial, es organizada por la Expo 2015 S.p.A., sociedad constituida por el Gobierno italiano, la Región Lombardía, la Provincia y la Comuna de Milán y por la Cámara de Comercio de esa ciudad.
No solo alimentos
En su propuesta central, la Expo Milano 2015 apunta a la cuestión de la "educación alimentaria" y a la grave escasez de alimentos que afecta a vastas regiones del mundo, temas vinculados a los OGM (organismos genéticamente modificados o transgénicos). La intención es generar, entre los protagonistas de la comunidad internacional, un diálogo alrededor de desafíos candentes que hoy afectan a la humanidad. Además, ofrecerá a los visitantes la posibilidad de probar platos de todo el mundo, a fin de descubrir las tradiciones agroalimentarias y gastronómicas de cada país.
Como es de imaginar, en el marco circundante de esta temática se desarrollará una (casi) inabarcable multiplicidad de propuestas, algunas, de alto voltaje artístico: la misma apertura coincide con el estreno, en el Teatro Alla Scala, de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini, en la versión completada por Luciano Berio, dirigida por Riccardo Chailly e interpretada por la soprano Nina Stemme. Después, el Cirque du Soleil ofrecerá 80 representaciones al aire libre, en el curso de los 180 días. Habrá seminarios sobre la empatía biológica y los modos del "compartir", mientras que el Carnaval de Venecia se retomará en Milán, en espacios públicos, paralelamente a la Expo. También, shows folklóricos y tradicionales, así como desfiles de bandas musicales regionales. Ni hablar de la proliferación de diseños arquitectónicos y escenográficos (incluido el proyecto de Dante Ferretti –ganador de un Oscar, ex escenógrafo de Fellini y de Scorsese-, que será completado el 2 de junio, día nacional de Italia).
Tendrá promoción especial el proverbial "Slow food", una feliz idea italiana (Carlin Petrini), que se perfila como valioso anticuerpo para enfrentar la deformación del fast food; esta innovación alimentaria está ganando difusión global y ha cambiado la relación con la comida en millones de personas.
En el programa televisivo de la Rai "Porta a Porta", que llega a la Argentina, el director general de la Expo, Giuseppe Sala, hace unos días mostró la alucinante arquitectura de algunos de los pabellones del vasto predio. "Contaremos con la presencia de seis países de Medio Oriente –informó-, así como de otros catorce que pertenecieron al ex bloque soviético. En los ochenta pabellones, cada país hará ver su modo de concebir la alimentación y los cambios producidos por exigencias ecológicas; así, por ejemplo –puntualizó-, Japón mostrará cómo han llegado a un punto de equilibrio entre los atributos de sus comidas tradicionales y
Además de entusiasmo, un evento de esta naturaleza no habría podido prescindir de polémicas por corrupción y de opositores (como ocurrió con el Mundial de 2014 en Brasil, en Italia ya se insinúan manifestaciones de protesta de los "No Expo" por la abultada inversión que supone un despliegue así en tiempos de crisis). Sin embargo, hay voces serenas que exaltan el valor intrínseco del emprendimiento, como la visión de Ermanno Olmi (1931), el cineasta humanista que en 1978 se impuso en Cannes con El árbol de los zuecos, aquel rescate de la vida de campesinos bergamascos que vivían del cultivo agrícola. "La única esperanza para el futuro es el regreso a la tierra", sostuvo Olmi hace unos días, mientras en su casa de Asiago montaba el corto fílmico que será el hilo conductor de la Expo. "Deberíamos aprender de los campesinos a proteger las plantas –agregó-, a dosificar el agua, a respetar la tierra, para garantizarles un futuro a quienes vendrán después de nosotros."
Hoy, "El árbol de la vida" es la mega escultura que, como hace más de un siglo lo fue la Tour Eiffel en París, identifica el Pabellón de Italia en la Expo. Pero también, a modo de alerta, invoca a la energía de la tierra para que sus frutos no nos abandonen.
"La Argentina te nutre"
El Pabellón Argentino de la exposición de Milán, ubicado junto a los de China y Colombia, cuenta con 1907 metros cuadrados. Al ser oportunamente presentado en la Cancillería argentina, el vice comisario del área, Martín Lettieri, se refirió al potencial alimentario de nuestro país e informó que, bajo el lema "La Argentina te nutre", los ejes temáticos nacionales que se ofrecerán son: Argentina alimenta a su pueblo; Argentina alimenta al mundo; Argentina alimenta el conocimiento, y Argentina alimenta el debate.
Cifras
* Al predio de la Expo Milano 2015 ingresarán 300 toneladas de alimentos por día, para exhibición y consumo.
* En cada pabellón funcionarán restaurants regionales a precios promocionales.
* En materia de seguridad, se han instalado 4.000 telecámaras. Unos 600 militares vigilarán los cuatro ingresos y los siete accesos para vehículos, mientras que en el interior operarán, en circulación, 3.200 efectivos.
* El costo de la entrada general ha sido fijado en € 30; para los chicos de las escuelas el precio es de € 10, mientras que los grupos familiares pagarán una entrada común que no alcanzará a los € 100. En la víspera de la apertura, ya se habían vendido 10 millones de tickets.
* Todos los días se desplegarán shows de cocina, a cargo de reconocidos chefs internacionales.
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