Falta definir la fachada de la Sagrada Familia: la historia de la humanidad, desde Adán y Eva hasta el juicio final
Suspenso por el concurso para materializar el frente principal del templo, con tres proyectos en danza bajo estricta confidencialidad
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BARCELONA.- La Sagrada Familiade encara el final del año del centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. Terminada la basílica en vertical, con la torre de Jesucristo culminada en febrero, y tras la visita del Papa en junio, el templo afronta en este inicio de curso dos decisiones importantes. Una, la urbanística, las negociaciones con el Ayuntamiento y los vecinos sobre qué pasará con la escalinata sobre la calle de Mallorca: si se hará, si no, y si comportará derribar viviendas. La segunda es la artística: el fallo del concurso convocado para materializar la que será la fachada principal del templo, la de la Glòria. Los artistas convocados son el mallorquín Miquel Barceló, la donostiarra Cristina Iglesias y el mexicano Javier Marín. Hace meses que los tres entregaron sus proyectos. Esperaban veredicto primero en abril, luego en junio, ya finales de este mes vuelve a reunirse el Patronato en la convocatoria ordinaria de cada tres meses.
Oficialmente, el templo no revela cuándo se conocerá el veredicto sobre una fachada que Gaudí pensó como la principal de la basílica (con infierno, purgatorio y cielo), y se sumará a la del Nacimiento (terminada por el arquitecto antes de morir en 1926) y la Pasión (obra de Josep Maria Subirachs). La fachada de la Glòria, explica un cuaderno editado por el templo, “presentará la historia de la humanidad desde Adán y Eva hasta el juicio final, así como las enseñanzas de Jesús, que llevan a los hombres y a las mujeres hacia la gloria y la felicidad eterna”.
Los artistas preseleccionados firmaron contratos de confidencialidad y se cuidan de no revelar nada de los proyectos que han presentado. El encargo ha supuesto una inmersión teológica para Barceló, Iglesias y Marín. Por separado, se han reunido repetidamente con la comisión teológica y también la artística, que previsiblemente será el primer filtro. Y hace meses que presentaron sus proyectos (con maquetas y alguna escultura) al Patronato del templo, cuyos miembros tendrán la última palabra. Cuando se le ha preguntado al presidente de la Junta Constructora, Esteve Camps, responde que el ganador puede ser “uno, dos, tres, o ninguno”.

La idea de tres autores para una fachada que representará el infierno, el purgatorio y el cielo, tendría sentido. Pero fuentes del sector artístico lo descartan: “Es una cuestión de egos”, opina una experta. Las mismas fuentes señalan a Barceló como favorito, por la envergadura de su obra y los precedentes de encargos de gran envergadura y de carácter religioso. Suya es la nueva piel de la capilla del Santísimo de la Catedral de Palma, un encargo del año 2000 que materializó en una cerámica de 300 metros cuadrados que representa el milagro de los panes y los peces. Más recientemente, el cardenal de París le invitó a hacer tres tapices para capillas de la catedral de Notre Dame.
Preguntados los tres artistas sobre qué representa este encargo, Barceló declina responder por razones de confidencialidad. “No sé nada que vosotros no sepáis”, aseguró en junio al inaugurar una exposición de grabados en Barcelona. No oculta, con todo, la fascinación que le produce la idea de materializar la fachada principal de la Sagrada Familia. La fachada medirá 50 metros de alto por 45 de ancho y tendrá cientos de esculturas y la verán millones de personas cada año. El pasado, 13 millones de personas visitaron el exterior de la basílica, convertida en un icono global. El elegido, además, deberá dedicarle una década, y montar un taller en Barcelona, aseguran expertos en proyectos de este calado.

Cristina Iglesias, con obra no figurativa (a diferencia de Barceló y Marín) donde mandan esculturas o estructuras monumentales vinculadas a la naturaleza, tiene en cambio más legado en instituciones o espacio público, con obras que dialogan tanto con la ciudad como con el medio natural. Sobre el encargo de la Sagrada Familia, explica que “es un gran reto, de los que te ayudan a crecer, acercándote a cuestiones que no habías tratado”. “Hablar con las comisiones, la junta, los teólogos, me ha hecho pensar de una manera que no había pensado”, dice y ve el proyecto de la fachada como “interesante por lo que significa para Barcelona, el público masivo... tiene que ser una obra para todos, que acoja”.
Por su parte, el mexicano Javier Marín, con una obra centrada en buena parte en el cuerpo humano con figuras de gran formato, habla del encargo de la Sagrada Familia como “el desafío de lograr una lectura que sea muy comprensible, que hable de valores universales, que sea generosa y piense en lo que representa el templo en lenguaje figurativo”. Marín relata el “proceso interesantísimo” de reunirse con teólogos y la comisión artística, pone en valor “la conversación que se daría si participara en el proyecto una persona de Latinoamérica”, y no esconde: “Me muero de curiosidad por ver los otros proyectos”.
Como miembro de la comisión teológica de la Sagrada Familia, Francesc Torralba afirma que Gaudí la dejó explicada “al detalle” en los Álbumes del templo publicados durante su vida y en uno posterior a su muerte. “Su objetivo es explicar el sentido de la vida humana, su fin y lo que podemos esperar después de la muerte según la fe cristiana. Gaudí, hombre de esperanza, tiene la respuesta clara: la vida de gloria, la vida en abundancia, el estado de plenitud”, anota el filósofo y teólogo. La parte elevada representará el cielo, la central el purgatorio y bajo la explanada de acceso estará el infierno, figuras que se verán a través de claraboyas. En el nivel medio, siete puertas representarán los siete sacramentos de la iglesia, unas piezas que Subirachs dejó terminadas. Desde la parte superior bajarán 16 linternas soportadas por columnas ligeras, que dejarán pasar la luz, y sobre ellas se podrá leer el Credo en latín. “Gaudí quiere exponer qué podemos esperar, pero también cómo hemos de vivir para poder disfrutar de la vida de la gloria, qué virtudes hemos de cultivar y qué obras de misericordia debemos hacer para merecerla”, explica y añade que “el cielo que imagina Gaudí está poblado por santos y santas que ya participan de la vida eterna y disfrutan del amor infinito, tiene que ser una gran fiesta”.
En la parte superior también habrá esculturas de la Virgen María (detrás de las linternas), Jesucristo en el Juicio Final, y, en la parte superior, el Espíritu Santo. Como en las fachadas del Nacimiento y la Pasión, la de la Gloria tendrá cuatro campanarios representando cuatro apóstoles (en este caso Andrés, Pedro, Pablo y Santiago). “El gran reto”, concluye Torralba, “es saber plasmar la idea original de Gaudí, captar la atención del visitante, hacerle pensar, detenerse, meditar, que la obra sea capaz de suscitar una experiencia espiritual, de conmover y mover a la fe”.
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