Francisco de Quevedo

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20 de abril de 2012  

PREVENCIÓN PARA LA VIDA Y PARA LA MUERTE

Si no temo perder lo que poseo,

ni deseo tener lo que no gozo,

poco de la Fortuna en mí el destrozo

valdrá, cuando me elija actor o reo.

Ya su familia reformó el deseo;

no palidez al susto, o risa al gozo

le debe de mi edad el postrer trozo,

ni anhelar a la Parca su rodeo.

Sólo ya el no querer es lo que quiero;

prendas de la alma son las prendas mías;

cobre el puesto la muerte, y el dinero.

A las promesas miro como a espías;

morir al paso de la edad espero:

pues me trajeron, llévenme los días.

En: Poesía original completa , edición de José Manuel Blecua

Adn Quevedo

Madrid, 1580 - Villanueva de los Infantes, 1645 Tan polifacética como su obra en prosa, la poesía de Quevedo,

dueño de la pluma más afilada de su tiempo, incluye desde los versos satíricos y burlescos más audaces hasta

delicados poemas amorosos y composiciones en que dejó plasmada su angustia ante el paso del tiempo y la muerte.

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