Graciela Aráoz: “Siempre he sostenido que mi palabra es mi cuerpo: se desea como se escribe”
Directora del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires y una de las impulsoras de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina hace más de veinte años, publicó un nuevo poemario donde confluyen el deseo y los amores literarios
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En su nuevo poemario, El río que escribo (Aérea, de RIL Editores, $ 22.700), la escritora y gestora cultural Graciela Aráoz -directora del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires y actual presidenta de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA), fundada por el poeta Víctor Redondo hace más de dos décadas- reúne poemas escritos a lo largo de varios años. “Es un libro que se fue resignificando con el tiempo -dice a LA NACION-. Sus núcleos giran en torno al cuerpo, el deseo, el agua como territorio simbólico y la memoria de ciertos amores literarios”. Aráoz, que se toma su tiempo para publicar, tiene varios inéditos.
Su obra, que se dio a conocer en 1982 con Equipaje de silencio, recibió elogios de escritores como Luis Chitarroni (a quien dedica “Arte de perder”), Ana Arzoumanian, la cubana Reina María Rodríguez, la chilena Malú Arriola y el español Luis García Montero. “Sus poemas tienen siempre la precisión de las afirmaciones que interrogan y de las preguntas que iluminan aquello que no se atreven a comprender nuestras miradas”, sostiene García Montero.

En El río que escribo, “un altar de mujeres irredentas” discurre de diferentes maneras, a través de cartas, memorias, despedidas, elegías y mantras. “En cada historia de amantes el erotismo y el deseo son una sucesión de instantes. Alguien puede quedarse y alguien puede fugarse. Quien se fuga pierde la savia caída al pie de los racimos de las parras”, se lee en “De un cuaderno”.
“Me reconozco como una mujer deseante. Siempre he sostenido que mi palabra es mi cuerpo: se desea como se escribe. El erotismo aparece de manera natural, como el fluir de un río”, dice sobre el vector erótico de su literatura. “El río que escribo es una especie de anatomía: escribo palabras en el agua, nado desnuda y dialogo con amores literarios. En ese río aparecen la mujer que fui, la que soy y el baile de todos los ríos”.
Aráoz es puntana y comenzó a escribir en Villa Mercedes, “siendo adolescente, sin pensar en ser escritora: solo volcaba palabras en cuadernos; nunca me propuse ‘ser alguien’, simplemente escribía”. Sus maestros fueron los libros y múltiples lecturas de poesía española -Ángel García López, José Hierro, Vicente Aleixandre, la Generación del 27, Antonio Gamoneda- y de autores amados como Emily Dickinson, Francisco Madariaga, Luisa Futoransky, Alda Merini y Elizabeth Bishop, entre muchas otras voces. Uno de sus poemas está dedicado a Leonard Cohen.
Desde el título, el agua dulce rocía el nuevo poemario. “Me considero una mujer de agua -revela-. Marosa Di Giorgio me describió alguna vez como ‘habitadora del agua, de la lluvia, de la bruma y la nieve’”.
-¿Cómo nació la SEA y qué logros se obtuvieron?
-Nació a partir de una convocatoria del poeta Víctor Redondo por internet, cuando no existía una entidad que representara a escritoras y escritores. En media hora hubo setenta adhesiones y a los cuarenta y cinco minutos, más de cien. En 2001 la SEA se constituyó tras asambleas multitudinarias. Este 24 de marzo cumplió veinticinco años de existencia, con logros históricos como el Reconocimiento a la Actividad Literaria (RAL), un subsidio vitalicio para escritoras y escritores impulsado por nuestra institución y aprobado por la Legislatura porteña, y la investigación y publicación de la antología Palabra viva. Textos de escritoras y escritores detenidos-desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado. Argentina 1974-1983, que reunió por primera vez ese corpus.
-¿Qué lugar se le da a la poesía en las instituciones culturales del país y cómo podría dinamizarse su difusión?
-No siempre ocupa un lugar central en las instituciones culturales ni recibe grandes inversiones. Sin embargo, ciclos, festivales y revistas digitales están difundiendo con fuerza a poetas de distintas partes del mundo. Los festivales, en particular, permiten que voces y lenguas diversas se encuentren y circulen más allá de las fronteras. Como dijo Ricardo Piglia: “La lectura de la poesía es una experiencia que debemos recomendar”.
-¿Seguís a cargo del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires y qué balance hacés de este evento? ¿Qué pasará en 2026 con el Festival?
-Sigo siendo directora del Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires. En sus dieciséis ediciones buscamos que la poesía salga a las calles, ocupe bares, espacios públicos y hasta la puerta del Cementerio de la Recoleta; que dialogue con otras artes y que incluya voces de sectores vulnerables y diversos. Para 2026 esperamos seguir ampliando ese horizonte. Apoyar la poesía es también blindar la identidad cultural y sostener la diversidad de voces.
-¿Cómo ves el panorama de la poesía y la edición de poesía en el país?
-La poesía argentina siempre ha sido potente, especialmente la escrita por mujeres. Las editoriales independientes siguen apostando al género y publicando nuevas voces, incluso en momentos difíciles.
-¿Cuál es tu relación con el feminismo?
-Las reivindicaciones del feminismo también son las mías. Escribí sobre la mujer desde siempre, quizás al comienzo sin proponérmelo, y soy feminista: soy la mujer que escribe. También aparece mi mirada crítica sobre los cánones de belleza que la sociedad impone a las mujeres, muy distintos de los que pesan sobre los hombres. Me interesa que ninguna mujer sienta esas exigencias absurdas.
-¿Qué experiencias o circunstancias te motivan a escribir? ¿Cómo surge un poema?
-Como dijo Borges, todo lo que se escribe es autobiográfico en un sentido amplio. La vida misma, con todas sus circunstancias, impulsa la escritura. A veces un poema aparece de manera inesperada: incluso me ha ocurrido escribir alguno casi sonámbula, sin necesidad de corrección. Es la vida que se impone.
Para agendar
Este jueves a las 18.30, en la sede de la SEA (Bartolomé Mitre 2815, segundo piso) se celebrará el Día Mundial de la Poesía (que tuvo lugar el pasado 21 de marzo). Aráoz dará la bienvenida a los asistentes y, en diferentes “estaciones”, leerán Adrián Bollini, Marta Braier, Ana Guillot, Silvia Camerotto, Luis Raúl Calvo, Silvia Montenegro, Ignacio Oliden, Osvaldo Bossi, Francisco Garamona, Delfina Uriburu y Esteban Moore, entre otros. Al final leerá Luis Osvaldo Tedesco y, a continuación, habrá un brindis.
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