Hernán Jack Pavlovsky
El sepelio
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Hernán Jack Pavlovsky, eximio cirujano especializado en gastroenterología, fallecido en esta ciudad a los 68 años, fue una personalidad saliente de la medicina en el país.
Formado junto a su padre, el académico y profesor de Cirugía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Alejandro J. Pavlovsky, integraba una familia de profesionales destacados en el arte de curar. Cuando en 1994 se le entregó, en la Academia Nacional de Medicina, el importante premio Maestro de la Medicina Argentina, el doctor Raúl Jáuregui expresó que Hernán Jack Pavlovsky era “un médico con estirpe y alma de cirujano”.
Nacido en 1934, cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio La Salle. Se graduó de médico a los 25 años y se volcó pronto a la cirugía, siguiendo la especialidad de su padre.
Su tesis de doctorado, “Tratamiento quirúrgico de la hipertensión portal”, fue calificada como sobresaliente. En sus comienzos, trabajó en el sanatorio San José, de la Federación de Círculos Católicos de Obreros. Al morir, era director del sanatorio Otamendi.
Ejerció la docencia en la UBA entre 1960 y 1978, año en que renunció. Fue miembro titular de la Asociación Francesa de Cirugía, fellow del American College of Surgeons y miembro de sociedades científicas internacionales. Era miembro consulto de la Academia Argentina de Cirugía.
Tenía más de 100 trabajos científicos y ocho libros. En 1966 la Academia Nacional de Medicina le otorgó el premio trienal Carlos Bonorino Udaondo.
Fue fundador y presidente de la Fundación Medicus y en diversos períodos, presidente o vicepresidente de la sociedad anónima Medicus, de medicina prepaga, fundada en 1971, de la que fue también director médico.
Por los servicios médicos quirúrgicos que prestó a los religiosos lasallanos, el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas lo declaró benefactor, y esa distinción le fue entregada en Roma por el papa Paulo VI. En 1997 fue nombrado en Toledo caballero del Corpus Christi.
Hombre de principios, signado por un profundo catolicismo y el amor a los valores familiares, se casó con Teresa Manuela Pérez Iturraspe, con quien tuvo siete hijos. Al morir, dejó 18 nietos. El sentimiento suscitado por su partida se reflejó en la participación publicada en LA NACION por uno de sus nietos, de 17 años: “Fuiste mi abuelo, mi mejor amigo y mi ejemplo. Te voy a recordar siempre con mucho amor, te quiere tu nieto Nano”.
El sepelio se efectuó en el cementerio de Olivos, donde evocó su personalidad el abogado Felipe Yaryura Tobías, por los amigos. Lo destacó como un arquetipo de caballero, de hombre de bien, leal, generoso, desinteresado y agradecido, un ejemplo que reconforta, dijo, cuando el mal parece enseñorearse de la sociedad.




