
"Hoy existe una gran pobreza emocional"
Román Gubern habló aquí sobre la cultura de la imagen
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"La soledad afectiva es una verdadera plaga en la sociedad moderna, en la que actualmente existe una gran pobreza emocional. Es el penoso síndrome que los norteamericanos llaman skin hunger (hambre de piel), algo que el director Pedro Almodóvar refleja muy bien en la película "Hable con ella"".
La sorprendente velocidad con que habla el sociólogo y analista de medios catalán Román Gubern no atenúa el impacto de la reflexión. Lúcido y polémico, Gubern estuvo en la Argentina para dictar conferencias sobre "La cultura de la imagen".
Durante una entrevista con LA NACION, al referirse a recientes casos de periodistas que inventaron sus artículos, Gubern dijo: "Los medios han generado en los periodistas una vocación de estrellas. Percibo ese narcisismo, que es criticable por supuesto, como un fenómeno nuevo donde todo vale. El periodista se olvida de que es un servidor y busca integrarse a ese star system . Ese narcisismo es profundamente patológico. Todo vale para vender y la gente se inventa lo que sea".
-Hace dos años, en diálogo con LA NACION, usted profetizó que lo próximo en TV era el desembarco de la subcultura snuff, la que explota y expone el dolor humano. ¿Ya llegó?
-Desde hace casi dos décadas, la TV se ha hecho muy permisiva en materia de sexo. Por tanto la programación "genital" está consiguiendo el estatuto de "normal". Como ya he dicho, el siguiente paso es la subcultura snuff . En 1992 se transmitió en ese país una ejecución en silla eléctrica en directo. Cada seis u ocho años se renueva la cuestión. Esta tendencia de abrirse paso a nuevas zonas la ha realizado más rápido Internet. Que la pornografía genital se haya normalizado hace que se busque ampliar las fronteras de permisividad. La TV se abre paso entonces hacia la exhibición del dolor. Hay un público sadomasoquista reducido, pero los curiosos son muchos.
-¿Qué parte de la comunicación se pierde cuando la gente sólo busca conectarse on line ?
-Según los especialistas, cuando se habla cara a cara, una quinta parte de la comunicación es semántica y las cuatro quintas partes restantes son connotativas. Son las miradas, el tono de la voz, el olor corporal, la gestualidad, el tacto. Por tanto, cuando sólo nos comunicamos on line , mutilamos las cuatro quintas partes de la comunicación. Barthes decía que los textos son como las cebollas. Con esas cuatro quintas partes menos, la comunicación se convierte en incomunicación, en mentira. Yo defiendo la cultura de la taberna, del club, donde la gente se mira y se toca.
-El falso rescate de una soldado y las mentiras disfrazadas de noticias durante la guerra de Irak, ¿qué dejan como saldo?
-Las flagrantes mentiras sobre el rescate de la soldado Lynch, las armas químicas, etc., son materia óptima para que sea cada vez más difícil mentir en política. Esto ya ocurrió en el caso Mónica Lewinsky, que un pequeño medio on line develó. Por tanto hay espacio para una cultura disidente, que yo llamo intersticial, dentro de la cultura dominante. El problema de los norteamericanos, y esto vale también para el cine, es que cada vez les cuesta más encontrar enemigos. Después del 11-S, el cine se aboca a exaltar el poderío militar, silenciar los atentados a las Torres Gemelas y no atacar a los musulmanes, que son 1300 millones en el mundo. Eso explica el renacimiento de los extraterrestres.
-Un nuevo reality show en EE. UU. exhibe el dolor de gente que se somete a cirugías estéticas. ¿Qué dice un reality de la psicología de sus televidentes?
-Está emergiendo a la luz algo que era clandestino. Se busca conquistar ahora una legitimidad en un mercado cada vez más amplio. El gran mercado es de los curiosos que quieren conocerlo. Los medios son ferozmente competitivos y como el sexo está banalizado, buscan ensanchar su audiencia recurriendo a la crueldad.


