Humor, absurdo y reflexión
LOS ESFORZADOS Por Albert Cohen (Anagrama)-267 páginas-($ 21)
1 minuto de lectura'
ALBERT COHEN (1895-1981) cobró notoriedad internacional cuando en 1968 publicó su novela Bella del Señor . Esta obra, Solal (1930) y Comeclavos (1938) forman una trilogía que narra las experiencias juveniles de Solal, un judío nacido en la isla griega de Cefalonia, vecina de Corfú, lugar natal del autor. De contenido satírico y por momentos hilarante, Bella del Señor obtuvo tan inusual aprobación crítica y éxito de público que hizo de Cohen uno de los novelistas más reconocidos de la época.
Los esforzados , editada pocos meses después, tiene igual carácter jocundo, transcurre también en los años 30 y cuenta las disparatadas peripecias que, mientras Solal permanece en Europa como Subsecretario de la Sociedad de Naciones, les ocurren a cinco parientes suyos. Ellos son: Comeclavos, un pícaro de grandes luces; Saltiel, anciano solemne y sentimental; Mattathias, insaciable avaro; Micha‘l, seductor de tiempo completo, y el torpe e ingenuo Salomon. Cohen los caracteriza por sus rasgos más acusados pero, si en una primera aproximación resultan parodias de tipos humanos reconocibles, muy pronto el autor encuentra el matiz que les confiere individualidad y los hace verosímiles en su desmesura. Así, Comeclavos, el protagonista, es tan mentiroso que puede mentirse a sí mismo y creerse. Derrama lágrimas de dolor ante su inminente suicidio hasta que, como siempre, se le ocurre una gran idea. Escribe: "los nervios de mi inteligencia son dobles y estoy sediento de galanterías, de agudezas, de respuestas sutiles y enigmáticas". Justamente éste es el punto fuerte del libro, la profusión verbal y el festivo chisporroteo de la mente de Comeclavos, que generan casi todas las situaciones. El humor, lejos de ser intelectual, surge del absurdo de las acciones de los personajes y, muchas veces, de la interacción entre lo que se dice y la referencia real que el lector posee sobre lo que se dice. Sirve de ejemplo la carta que Comeclavos dirige a la reina de Inglaterra para pedirle el título de Sir, donde se explaya en comentarios llenos de gracia sobre la monarca y su "amado esposo", sobre los Rothschild, sobre Inglaterra e, incluso, sobre el Papa.
En cuanto a la historia principal, es irrelevante y se desarrolla sinuosamente sólo para hilvanar las situaciones. La acción transcurre en Cefalonia hasta que una invitación de Solal, acompañada de un abultado cheque, embarca a los cinco primos en un viaje a Europa. Visitan Roma, París, Bruselas y Londres, donde Comeclavos despacha a los otros cuatro a Escocia y queda libre para llevar a cabo el plan que, reina mediante, "lo convertiría en el hombre que merecía ser". El viaje provee innumerables ocasiones para la situación jocosa, el suceso inesperado y el comentario desopilante. Las digresiones tensan, por número y extensión, la estructura lineal de la novela. Pero en este caso lo digresivo es sustancialmente novelístico. Abundan las cartas y las referencias textuales. Hay hasta recetas de cocina. Imperdible es el relato de Ana Karenina contado como ejemplo de "seducción lenta" por Comeclavos en una clase magistral de la Universidad de Cefalonia, de la que es creador y rector; imperdibles también las opiniones que desde su perspectiva moral expresan los cefalonios que forman su auditorio.
Aunque hay tramos que se extienden demasiado, debe decirse que este conjunto tan heterogéneo exhibe equilibrio y coherencia. El tema judío impregna todas las páginas. El antisemitismo, Hitler, Maurras, la lucha por un estado israelita, son preocupaciones muy serias que Cohen expresa sin alterar el tono lúdico y liviano de la obra. En suma, no se busque en Los esforzados una intriga que atrape, un nudo, una trama sólida. En cambio sí pueden encontrarse personajes muy bien definidos, reflexiones, y una abundante colección de pequeñas historias que darán muchas oportunidades a la sonrisa y alguna también a la carcajada.






