Imaginar la ciudad futura
BUENOS AIRES 2033 Por autores varios-(Norma)-127 páginas-($ 23)
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La Fundación Ciudad de Arena fue creada por Gabriel Guralnik (experto en tecnología y profesor en el IUNA) para promover la escritura y difusión de la literatura enmarcada en poéticas no realistas (en particular, el género fantástico y la ciencia ficción). Hasta el momento, la Fundación, entre otras actividades, ha organizado encuentros de creadores (uno de ellos a bordo de un tren que recorrió la Patagonia), ha publicado, junto con el diario Página/12 , una colección de libros de literatura fantástica y ciencia ficción argentinas, ha convocado cinco certámenes literarios y ha lanzado el programa Argentina 2033, dedicado a la creación literaria en torno al futuro cincuentenario del restablecimiento de la democracia en nuestro país.
Buenos Aires 2033. Cuentos sobre la ciudad del futuro es el primer resultado de tal programa y nace de la convocatoria hecha a los cinco reconocidos escritores que lo firman, para imaginar la ciudad de Buenos Aires en ese año clave. Como suele suceder en la literatura de anticipación, domina la visión distópica, con características más o menos dramáticas. Dos de los narradores (Carlos Gamerro y Rudy) eligen abiertamente el camino humorístico y satírico, sin que ello implique una consideración optimista. En "Tiresias" (Gamerro), asistimos a una desopilante conversación entre dos amigos cuyo cerebro parece funcionar por multiplicidad de canales virtuales, de tal modo que mientras el cuerpo es objeto de un masaje reconfortante, se puede chatear con una persona, cenar con otra y andar con los chicos por la ciudad. La "base material" de esa ciudad, deteriorada o destruida, sólo la ven los "analógicos" (excluidos del placentero mundo virtual que embellece la vida de los pudientes). En "Todo está por suceder" (Rudy), la Argentina es un desarticulado pandemónium cuyos habitantes consumen la fabulosa droga Pensanor (que evita el esfuerzo de pensar por cuenta propia), mientras el apellido Bush se repite en varios gobiernos del planeta y el estado del Norte declara regirse por el lema de la "Acción Histérica": "cada vez que creamos que un país extranjero nos amenaza, atacaremos a otro, para que aprendan". "Encarnación y Valentino", de Ana María Shua, gira en torno a la concreción de un amor imposible en una sociedad que sólo sabe vivir en guerra, donde la naturaleza se ha vuelto un recuerdo y el agua es un artículo de lujo. "Zona de influencia", de Pablo De Santis, se instala en una Buenos Aires en apariencia no tan distinta de la actual, pero en la que ha comenzado a extenderse una misteriosa enfermedad que consiste en materializar involuntariamente los objetos del deseo que para bien y para mal se añaden a la llamada realidad. "Timbuctú" (Carlos Gardini) es un viaje estremecedor a la ciudad marginal y nocturna donde subsisten los adictos, algunos de ellos transformados, por acción de la más siniestra de las drogas, en implacables asesinos.
Todos estos relatos provocan el pensamiento y estimulan la imaginación creativa apelando al humor, al horror, a la melancolía, para recordarnos, también, que ese futuro de absurdo o de pesadilla aún no se ha materializado, como en "Zona de influencia", y que estamos construyendo desde el hoy los mecanismos para atraerlo o para evitarlo.




