
Ingeniería: baja calidad en las aulas
Menos del 10% de las ofertas académicas analizadas hasta ahora por la Coneau alcanza los niveles mínimos exigidos
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Menos del 10% de las carreras de Ingeniería evaluadas en el país alcanza los niveles mínimos de calidad para formar a sus estudiantes.
De las 74 carreras que acaban de completar el proceso de acreditación oficial, sólo siete alcanzaron la aprobación por seis años; 53 carreras (70,6%) fueron acreditadas por tres años, tras comprometerse a hacer reformas, y 14 carreras (18,6%) directamente no lograron el sello de calidad.
Los resultados, que empiezan a delinear un panorama preocupante de la enseñanza de la ingeniería en el país, corresponden al primer grupo de carreras evaluadas por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), pertenecientes a 15 universidades nacionales y privadas de las zonas metropolitana y de Cuyo.
A ellas seguirán tres grupos más, que están actualmente en distintos momentos del proceso, hasta completar a fines del año próximo la evaluación de las 240 carreras de ingeniería que se dictan en 50 universidades del país. Sólo la UBA -que desconoce a la Coneau con permiso judicial, aunque evalúa en ella sus posgrados- no se presentó a la acreditación.
Las siete mejores carreras -acreditadas por seis años- fueron: ingeniería electrónica del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA); ingeniería en materiales de la Universidad Nacional de General San Martín; ingeniería en petróleo de la Universidad Nacional de Cuyo; ingenierías eléctrica y en minas de la Universidad Nacional de San Juan, y electricista y química de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Las principales fallas
Carreras largas, con contenidos "compactados", rígidas y con alta carga horaria, baja cantidad de graduados, problemas en el dictado de materias básicas, pocos docentes con dedicación exclusiva, deficiencias en las prácticas profesionales que deben realizar los alumnos, superposición de la oferta de carreras en muchas zonas y escasa vinculación con las industrias locales son los problemas más frecuentemente identificados.
Mientras llega desde las industrias la alarma por la baja cantidad de interesados en estudiar ingeniería cada año, en las facultades reconocen sus "debilidades" y los beneficios de la evaluación oficial.
Pero pocos se admiten responsables. La mayoría prefiere culpar a los problemas socioeconómicos, la deficiente formación del secundario, el escaso presupuesto y hasta a un mercado laboral que se lleva a los estudiantes antes de que se gradúen.
"Este proceso de acreditación debe servir para reformular la enseñanza de la ingeniería en el país", resumió a LA NACION Carlos Pérez Rasetti, miembro de la Coneau a cargo del proceso de acreditación. En ese sentido, en el presupuesto del año próximo, el Ministerio de Educación tiene recursos previstos para financiar las reformas de las carreras.
Programas "compactados"
El proceso de acreditación, que evaluó trece especialidades de la ingeniería, se inició el año último con una autoevaluación y siguió con la visita de grupos de expertos, que recorrieron las facultades y se entrevistaron con autoridades, docentes y estudiantes.
Por primera vez se incluyó un examen voluntario y anónimo para los estudiantes que tuvieran el 80% de la carrera aprobada, que fue utilizado como insumo para la autoevaluación. Eso sirvió para detectar la escasa cantidad de estudiantes en los últimos años (las 186 primeras carreras en atravesar el proceso denunciaron sólo 5110 alumnos en esas condiciones).
Los planes de estudio de las carreras concentraron la mayor parte de objeciones. Diseñados para una duración teórica de cinco años, casi la mitad de los estudiantes tarda más de siete en completarlos.
Según la Coneau, el acortamiento de seis a cinco años que se realizó a mediados de la década del 90, "resultó más un compactado de contenidos que un trabajo de selección". Así se multiplican los obstáculos para los alumnos: una alta carga horaria cuatrimestral, gran cantidad de alumnos por docente en las materias básicas de los primeros años (matemáticas, física y química), escasas materias optativas y dificultades para cursar las asignaturas correlativas.
Los expertos piensan que la baja tasa de graduación -que la Coneau calculó en 9,5% en 2001-y el alto fracaso en los primeros años -entre el 30 y 50%- tiene que ver con estas dificultades, pero las facultades no siempre están de acuerdo: muchas culpan a la situación socioeconómica, la inserción laboral temprana, o a que la carrera "es difícil".
"Muchas carreras aumentan la exigencia y ponen exámenes de ingreso, pero eso no disminuye el fracaso y muestra que hay que reformar los planes de estudio", opinó Ernesto Villanueva, presidente de la Coneau.
"Un problema importante es la obsolescencia del equipamiento de laboratorio necesario para la práctica. Otro hecho negativo es la desaparición de las escuelas técnicas, porque sus alumnos traían una buena formación y se insertaban más fácilmente en los primeros años de las carreras. Y hay una ausencia de materias en los primeros años que muestren a los alumnos su futuro campo de actividad", describió el decano de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Diego Moitre.
La mayoría de las carreras falla en la calidad y cantidad de las prácticas profesionales supervisadas. "Es muy difícil realizarlas en las empresas, porque la industria está paralizada", argumentó Luis De Marco, decano de la Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
La mayoría de los docentes tiene baja dedicación horaria (sólo el 16,08% trabaja 40 horas o más), sobre todo en las universidades privadas y en la UTN. Además, su formación de posgrado es escasa, sólo 3 de cada 10 profesores investiga, y predomina la presencia de ingenieros en el dictado de materias básicas.
Panorama
Calificación: las carreras que acreditaron por seis años son: ingeniería electrónica del ITBA; en materiales de la Universidad Nacional de General San Martín; en petróleo de la Universidad de Cuyo; eléctrica y en minas de la Universidad de San Juan, y electricista y química de la de Río Cuarto.
Pioneras: los resultados corresponden a 74 carreras de 15 universidades de la zona metropolitana y de Cuyo, el primer grupo que terminó el proceso de evaluación.
Total: en el país hay 240 carreras de ingeniería en 50 universidades (78 en la UTN; 119 en universidades estatales, 41 en privadas y 8 en institutos universitarios).
Cifra: en la Argentina hay 70.000 ingenieros, uno cada 500 habitantes.



