
Instalan un fragmento del Muro de Berlín intervenido por artistas en el centro de la ruta argentina del vino
Intervenido por artistas, se trata de un bloque colosal emplazado en Mendoza, en la bodega Huarpe Riglos-WTH Family Wines, que aloja parte de la Colección Pampa de arte moderno y contemporáneo
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El 5 de febrero de 2014 el calendario reflejó una rara efeméride, de sometimiento y a la vez liberación; del final de la alianza para terminar con el III Reich y el comienzo de la Guerra Fría a la agonía de la experiencia comunista en Europa. Ese lunes se cumplieron 10.316 días de la caída del ominoso muro de Berlín, la misma cantidad de días en que había dividido a la ciudad entre el 13 de agosto de 1961 y el 9 de noviembre de 1989 cuando la rebelión fue seguida casi en directo por las cadenas de noticias. Desde entonces cada día que pasa es un día más sin el muro vuelto, desde su caída, una suerte de fetiche arqueológico contemporáneo. A casi 35 años de aquellas imágenes de desafío al símbolo de la cortina de hierro, jóvenes armados de mazas y martillos llevando a cabo lo que en la rutina de la construcción se conoce como “demolición total”, un fragmento del muro queda emplazado ahora en Agrelo, Mendoza, en la bodega Huarpe Riglos-WTH Family Wines, que aloja parte de la Colección Pampa de arte moderno y contemporáneo. Se trata del tercero que llega a la Argentina junto con el que Jorge Fontevecchia exhibe en el edificio de editorial Perfil en Barracas y el que obsequió Alemania al Palacio San Martín para conmemorar el décimo aniversario de la caída, en 1999.

