Intemperie
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Poseidón mira hacia otra parte, abstraído, como si no quisiera saber qué ocurre en sus dominios. El dios del mar mira al frente y a sus espaldas el Mar Negro se encabrita, salta, arroja olas descomunales sobre la ciudad rusa de Sochi. La tormenta Bettina viene asolando Crimea, el sur de Rusia, las ciudades de Odesa, Mikolaiv, Kiev. Como si el padecimiento vivido no fuera suficiente, localidades rusas y ucranianas ahora resisten el embate del agua, el viento, la nieve. Mientras miles de personas sufren la interrupción del suministro eléctrico, Sochi, considerada “capital del verano”, ve cómo sus calles, paseos y edificios se rinden ante la furia marítima.
Poseidón no puede hacer otra cosa más que permanecer ensimismado. Su tiempo hace rato terminó; la condición humana persiste, frágil y a la intemperie.
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Cosquín volvió a saltar la grieta



