
José L. Trenti Rocamora
El sepelio
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Con la muerte de José Luis Trenti Rocamora, el país pierde a una autoridad en materia bibliográfica, un hombre de vastísima cultura que mostró una vocación extraordinaria por registrar colecciones de libros con índices de singular minuciosidad.
Dirigía la Sociedad de Estudios Bibliográficos Argentinos. En 1973 fue secretario de Cultura de la Nación, cuando Jorge Taiana ocupaba el Ministerio de Educación.
Estudioso de la historia colonial, discípulo del gran historiador jesuita Guillermo Furlong, que fue su profesor en el colegio del Salvador, Trenti Rocamora fue, muy joven aún, director del Museo Histórico Nacional, de 1950 a 1955. En esa institución, fundada en 1889, realizó el primer inventario del material (el único hasta la fecha), una nómina de 20.000 piezas en cinco grandes tomos, que aún hoy se utiliza diariamente.
En esos mismos años integró el consejo directivo del Instituto Nacional Sanmartiniano y fue vocal de la Comisión de Museos y Monumentos. Además fue designado profesor, por concurso, de Historia en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). En 1955 fue, además, interventor en la Biblioteca Nacional.
Cuando fue nombrado en el Museo Histórico, Trenti ya era autor de obras como "Las convicciones religiosas de los próceres argentinos" (1944), "Repertorio de la dramática colonial hispanoamericana", "Grandes mujeres de América", "El teatro en la América colonial" y "La cultura en Buenos Aires hasta 1810", entre otras. Años después, haría los índices de las revistas Martín Fierro (1924-1927), La Cultura Argentina (1915-1925), junto con Néstor Auza, y Letras de Buenos Aires (1982-2002).
Toda su vida transcurrió entre los libros, que amaba. Su biblioteca tenía más de 60.000 ejemplares. Sabía de imprentas, de tipografías y de ediciones, y brindaba su conocimiento con toda generosidad. En los años 40, se inició en el sello editorial Huarpes, propiedad de su padre, donde editó sus dos primeros libros. En 1955 fundó Ediciones Dintel. Fue editor de Argentores y, en los últimos años, asesoró a autores noveles desde la Editorial Dunken. Su consejo amigable se volcó en 15 ediciones de "Qué hacer con mi libro", un librito que explica cómo actuar cuando el autor terminó su manuscrito y quiere publicarlo. En Dunken reunía cada mes en una peña amistosa, los segundos sábados, a editores y gente de las letras.
El sepelio en la Chacarita fue una notable manifestación de afecto. Entre otros estaban los presidentes de las Academias de la Historia, Miguel Angel De Marco, y de Letras, Pedro Luis Barcia, José Gobello, Cora Cané, José M. Castiñeira de Dios, Antonio Requeni, Victoria Pueyrredón, María Granata y José M. Mariluz Urquijo.
Despidió sus restos el director del Museo Histórico, Juan José Cresto, que el año pasado le dio una medalla de oro al cumplirse medio siglo de los catálogos que Trenti elaboró. Cresto señaló que Trenti Rocamora difundió el libro y la cultura. Y afirmó que el país le debe un homenaje.
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