Juan Carlos Romero: poeta visual, docente y crítico incansable

A los 86 años, el artista Juan Carlos Romero falleció el sábado en Buenos Aires. Su obra, con su carga crítica y cuestionadora del statu quo, siempre tendrá mucho para dar. Fue el artista que mostró en sus trabajos la propia ideología, de neto corte popular, desde el formato preferido por él en los últimos años: las intervenciones gráficas. "Transformaba nuestro oficio mudo en vocero defensor de la libertad y la democracia para romper el silencio que suele imponerse sobre las injusticias sociales", expresó su pesar la Unión Nacional de Artistas Visuales.
Egresó en 1961 de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de La Plata con el título de profesor de Grabado. Entre 1975 y 1976 fue secretario general del Sindicato Único de Artistas Plásticos y docente en instituciones públicas antes y después de la dictadura militar, período en el que estuvo proscripto. De 1982 a 1985, dirigió el Museo de Telecomunicaciones (de joven había sido operario de Entel y dirigente sindical). Tras los primeros pasos en el arte cinético, influido por los trabajos de Victor Vasarely y Jesús Soto, integró el equipo de la revista de poesía visual fundada por Eduardo Vigo en La Plata, Diagonal Cero. También participó de Arte Gráfico-Grupo Buenos Aires, que desplegaba acciones en el espacio público que él denominaba "gráfica situacional".
En los años 80 formó parte de otro grupo platense, Escombros: Artistas de lo que queda, junto con Luis Pazos, Horacio D'Alessandro, David Edward y Héctor Puppo. Obras y manifiestos de Escombros se conservan en el Museo Castagnino-Macro, como los famosos afiches de la serie Violencia.
En 2009, la Fundación OSDE le dedicó una muestra antológica. Fernando Javier Davis, el curador, lo definió: "Grabador y performer, poeta visual y artista-correo, editor de revistas experimentales y otras publicaciones autogestionadas, archivista y organizador de exposiciones, artista grupal, docente y militante".
En 2011, se publicó Romero, un libro que reúne sus pinturas, registros de intervenciones y otras obras desde los años 60. Explorador incansable de los lugares y destinos del arte, Romero imaginó nuevas interacciones y formas de producción artística.
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