La artista argentina Dolores Cáceres cosechará soja en un museo de Curitiba

La soja plantada en los jardines del Museo Oscar Niemeyer, en la ciudad de Curitiba, lista para ser cosechada por Dolores Cáceres
La soja plantada en los jardines del Museo Oscar Niemeyer, en la ciudad de Curitiba, lista para ser cosechada por Dolores Cáceres
Daniel Gigena
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4 de marzo de 2019  • 18:15

La artista argentina Dolores Cáceres, conocida también con el provocativo nombre de Dolores de Argentina, viajará este miércoles a la ciudad brasileña de Curitiba para cosechar soja. En el marco de su proyecto de arte público ¿Qué soy?, que había presentado diez años atrás en el Museo Emilio Caraffa de la capital cordobesa, la artista situó la obra en un nuevo contexto, no solo geográfico sino también político. Cáceres echó las semillas de soja durante el gobierno de Michel Temer y cosechará con Jair Bolsonaro en el poder. La Facultad de Agronomía de la Universidad Federal de Paraná le facilitó las semillas de soja.

La performance de Cáceres, como había sucedido en Córdoba en 2008, en épocas de la polémica resolución 125 del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, levantó polvareda entre ciudadanos y medios de comunicación de Brasil. El proyecto, enunciado en la forma de una pregunta, tuvo respuestas de distinto tenor.

Cuatro meses atrás, invitada por los organizadores de la Bienal de Curitiba, Cáceres había sembrado diez mil semillas de soja en los jardines del Museo Oscar Niemeyer (MON) de la ciudad brasileña. En uno de los museos más grandes y hermosos del mundo, se perfilaba un gesto crítico hacia las consecuencias económicas, sociales y ambientales del cultivo de soja en América del Sur. Ahora, los granos de soja ya están listos para ser cosechados. Cáceres en persona se ocupará de esa tarea.

No es la primera vez que una obra de arte público de Cáceres provoca revuelo. Con #SinLímites567, su "muestra del vacío" en el Caraffa, de 2015, varios periodistas y críticos desaprobaron la obra de la artista y el rol de las autoridades del museo. En esa ocasión, Cáceres había acondicionado tres salas de la institución (las salas 5, 6 y 7) para dejarlas vacías, sin obra alguna. Se publicó un escueto catálogo y se creó un hashtag para que las personas "llenaran" el espacio virtual con comentarios y opiniones. De manera sugestiva, la muestra estaba dedicada a los hijos de la artista.

Consultada por LA NACION, Cáceres indicó que su obra con soja es un work in progress que tiene como próxima estación la ciudad de Rosario, adonde concurrirá durante la Semana del Arte. Su intención es que los granos de soja crucen el océano desde allí hasta Venecia, y luego sigan viaje rumbo a Oriente. "Como práctica de estética situacional y de acción poética, una góndola navega hacia el Oriente transportando granos de soja -postula Cáceres-. El artista acompaña el viaje. La acción explora la relación del movimiento sobre el agua como representación del intercambio entre los extremos cartográficos de Occidente y Oriente. Es un viaje ficticio y Venecia es el vórtice. Actualmente la mayoría de la soja que se consume en Asia se produce en América".

Cáceres planea llevar su poético proyecto sojero a la próxima edición de la Bienal de Venecia, donde una rosarina, Mariana Telleria, representará al país en los arsenales. Por último, la intención es que los granos cosechados se siembren en museos públicos de China e India. "El 95% de la producción de soja de América se destina a China y la India", señaló la artista.

A inicios de diciembre de 2018, Cáceres fue una de las diez artistas invitadas por la Presidencia de la Nación para presentar un proyecto enmarcado en el Plan Nacional de Primera Infancia, que se presentó en la Cumbre del G-20. El suyo, Bichos de campo, vinculaba otra vez la ecología y la política con la perspectiva artística.

Cuestiones de contexto

En diciembre de 2018, una columna de Paulo Polzonoff, publicada en el diario curitibano La Gazeta do Povo, criticaba con dureza la obra de Cáceres en el MON. Después de calificarla como un panfleto partidario y político, interpelaba a la artista. "¿Será que esta señora es capaz de vivir un solo día sin consumir soja? Ella seguramente cree que es posible, pero no es así. Al contrario de lo que muchos creen, la soja no está solo en el aceite de las deliciosas frituras o en el tofu".

En su escrito, Polzonoff señalaba que la soja está presente en cosméticos, medicamentos, velas e incluso en artículos usados por los artistas. "¿La señora Cáceres lo sabe, no sabe o finge no saber por qué ese tipo de conocimiento es perjudicial para su carrera?", se preguntaba el columnista, antes de listar los réditos económicos que los agronegocios aportan a las economías de Brasil y la Argentina. Sus críticas (a la par de su encendida defensa del monocultivo de soja) hicieron que los medios de comunicación audiovisual de Curitiba y otras ciudades brasileñas se interesaran por el proyecto artístico de la argentina.

El crítico e investigador de arte Ticio Escobar, curador general de la Bienal de Curitiba, salió en defensa de la artista luego de la publicación de La Gazeta do Povo. "Dolores Cáceres hace arte, no panfleto. Toma posición, no partido. Se sitúa ante un hecho que genera grandes ganancias económicas, y también provoca importantes conflictos ambientales. Ambas situaciones no son inventadas por ella: son temas que aparecen diariamente en los medios de comunicación y en los estudios especializados. Lo que hace es tomar este tema candente y convertirlo en forma estética, en expresión, en poesía, y, a partir de estas operaciones, generar la discusión libre y el debate". Las exposiciones de la Bienal de Curitiba se extenderán hasta el 10 de marzo.

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