
La bandera gigante que une a Rosario
Un grupo de mujeres la comenzó a coser en 1999; calculan que llegará a medir 3500 metros de largo
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ROSARIO.- Desde hace tres años un grupo de mujeres se reúne para coser "la bandera más grande y más unida del mundo", según ellas, con los retazos de tela celeste y blanca que dona gente de todo el país.
El proyecto -bautizado "Alta en el cielo"- es una "locura" del periodista Julio Vacaflor que mañana, gracias al apoyo de la empresa Unilever, desplegará en las calles rosarinas una bandera de 3500 metros de largo.
"Lo que estamos viviendo, más que un sueño cumplido, es un regalo del cielo", confesó a La Nación Vacaflor, responsable de la iniciativa. "Ya no importa si la bandera mide un metro o 10.000; lo que nos conmueve es la gente que se acerca para colaborar, si tiene tela, con tela; si no tiene, con lo que sea: una aguja, un carretel de hilo o trabajo, que muchos es lo único que tienen para dar", expresó.
"Ver a los pibes, a los abuelos y a las maestras llegar con paquetitos en los que guardan como un tesoro la bandera que cosieron en la escuela, en el barrio o en la casa, nos llena de orgullo y alegría. Pero también nos da un poquito de miedo -agregó-. El compromiso de la gente con "Alta en el cielo" implica una gran responsabilidad. Lo único que esperamos es poder estar a la altura de las circunstancias."
"Alta en el cielo" es una idea que Vacaflor tuvo un día de 1999, al salir de un partido de fútbol. "Estaba mirando cómo los hinchas agitaban las banderas en las tribunas y me pregunté cómo se podría encauzar toda esa energía en algo que nos uniera a todos -recordó-. Así fue como se me ocurrió esta locura de hacer entre todos una bandera enorme."
Vacaflor lanzó la convocatoria desde "La mamadera", el programa de radio y televisión que conduce con intermitencias desde 1988. A menos de un mes de la invitación, a los apurones, se cosió una modesta bandera de 130 metros de largo. Al año siguiente, la iniciativa contagió a los rosarinos y se confeccionó un pabellón de 800 metros de largo que alcanzó para rodear el Monumento Nacional a la Bandera de esta ciudad.
"Ya entonces fue una locura -recordó Ruth Roncayoli, una de las responsables de convertir los retazos de tela donados por la gente en la enseña nacional-. Tuvimos que organizar turnos para coser porque no dábamos abasto. De tanto estar inclinadas sobre la máquina terminábamos con los ojos rojos y la espalda a la miseria. Cada vez que me acuerdo, lloro... no lo puedo evitar. Es que fue tan lindo ver a los chicos llevar la bandera."
Desde hace unos días los trabajos de bordado se realizan en el Monumento Nacional a la Bandera, como una forma de anticipar la conmemoración del fallecimiento de Manuel Belgrano, hace 181 años.
Allí, todas las mañanas, siete máquinas de coser eléctricas esperan a "las damas rosarinas", un puñado de mujeres entusiastas que se convirtieron por derecho propio en las heroínas de esta historia desbordante de fervor patrio.
Dignas émulas de las mujeres mendocinas que cosieron los uniformes de los soldados de José de San Martín que participaron del Cruce de los Andes, las damas rosarinas son la encarnación del proyecto.
"Los chicos vienen a vernos trabajar. Es una maravilla ver sus caritas cuando descubren cómo se cose la bandera. Es emocionante ver sus ojitos brillantes y cómo quieren tocar la tela sin que nos demos cuenta", comentó María Clavinich, sin levantar la vista de la mesa de trabajo.
Apoyo empresario
El apoyo de los rosarinos fue clave para el lanzamiento del proyecto. Pero el comercial de jabón Ala que Unilever puso en el aire ayudó a que la iniciativa tuviera alcance nacional. "Fue una explosión. De pronto empezamos a recibir llamadas de todas partes -relató Vacaflor-. Primero la gente quería saber de qué se trataba y después cómo podía ayudar. Fue impresionante, llamaron desde lugares tan distintos y lejanos como Neuquén y Tailandia. Increíble."
Unilever habilitó una línea de teléfono gratuita (0800-BANDERA) y una casilla de correo electrónico para que la gente se pudiera comunicar directamente con los responsables del proyecto. Las llamadas fueron atendidas por "las damas rosarinas" en un centro de jubilados local. La demanda fue tan grande que se decidió proponer a los interesados que en lugar de enviar la tela se encargaran ellos mismos de confeccionar un tramo de bandera.
"La gente se enganchó con la propuesta. Se juntaron en escuelas, vecinales, clubes, y como pudieron, algunos con más recursos y otros, con menos, fueron cosiendo sus banderas", aseguró orgulloso Vacaflor. Y continuó: "Calculamos que este año la bandera alcanzará los 3500 metros de largo. Es decir que si la desplegamos en línea recta se va a extender 35 cuadras. Va a ser un lío. Van a tener que cortar las calles y desviar el tránsito. Pero será divertido".
"Desde que comenzamos con "Alta en el cielo" se produjeron miles de anécdotas e historias dignas de ser contadas -dijo Vacaflor-. Una de las más lindas fue la de unos pibes, hijos de peruanos, bolivianos y chilenos que, como las mamás no tenían máquinas para coser la bandera, juntaron los pedazos de tela haciéndoles agujeros con un sacabocados y uniéndolos con hilo de nylon". Pero eso no es todo. Los papás no sólo los ayudaron a coser sino que, además, trabajaron horas extras para poder conseguir la tela."



