
La cara menos conocida del pintor Castagnino, en una muestra
Se presentarán obras inéditas; mañana se inaugurará
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El pintor argentino Juan Carlos Castagnino es conocido y aplaudido por sus ilustraciones sobre Martín Fierro o por aquellos desgarradores retratos del mundo del trabajo. Sin embargo, el legado del prolífico artista marplatense tiene otras caras que vale la pena descubrir.
A partir de mañana, en el Centro Cultural Recoleta, los porteños tendrán la oportunidad de visitar "Castagnino: Otra mirada", una muestra que, mediante unos 80 trabajos, rescata aspectos inéditos de uno de los creadores representativos del arte argentino.
"La exposición surge de la necesidad de mostrar su costado menos conocido. Presentar una imagen lírica, humanista, ligada al rescate de una imagen argentina y, al mismo tiempo, universal", contó el hijo del pintor, Alvaro Castagnino, en diálogo con La Nación .
Organizada por la Fundación Banco Ciudad y con entrada gratuita, la exhibición incluye una gran variedad de dibujos, óleos y tintas, y recorre los distintos períodos de la obra de Castagnino. Pero, según su hijo, no se trata de una retrospectiva, sino de una suerte de antología.
En 1974, dos años después de la muerte del artista, se realizó una muestra en el Museo de Bellas Artes. Desde aquella ocasión, la obra de Castagnino no volvió a formar parte de una presentación exhaustiva.
"Para Castagnino, el color es el espacio y el trazo, el movimiento. La exposición intenta mostrar ambas cosas", explicó la curadora de la muestra, Martha Nanni.
Exito en vida
El artista, que nació en Mar del Plata en 1908, gozó de una amplia popularidad, como lo demuestran los numerosos premios y las menciones que obtuvo en vida.
Sin descuidar los escenarios rurales o sus playas natales, recuperó en sus obras la figura del trabajador y las situaciones de los mundos suburbanos. "En aquellos años, el trabajo estaba vinculado con la pena, con el dolor. Pero cuando visitó el Louvre, se fascinó con el hecho pictórico en sí. Nuestra intención es no enfatizar en los aspectos patéticos de su producción, sino en su costado dinámico", contó Nanni.
A principios de la década del 30, Castagnino integró los talleres de pintura mural de Lino Enea Spilimbergo. Junto con él, Antonio Berni y David Siqueiros, trabajó en el famoso mural de la quinta de Natalio Botana, dueño del diario Crítica. Y también participó en las obras que decoran la cúpula de las Galerías Pacífico.
Hombre fuertemente ligado a la izquierda, vivió en Roma a mediados de los años sesenta y consiguió retratar las primeras manifestaciones populares de las calles europeas. En esa línea, también trabajó con las muertes callejeras o el Cordobazo.
Varias de esas obras podrán apreciarse por primera vez en la muestra que inaugurará mañana, al igual que dos pinturas realizadas entre 1968 y 1969, donde la figura de Ernesto Che Guevara se cruza con la de Jesucristo.
Castagnino es conocido por el gran público gracias a las ilustraciones que en 1962 realizó para la edición de Eudeba del "Martín Fierro". Siguiendo esa intención de mostrar una cara desconocida del pintor, en la muestra sólo se exhiben algunos bocetos de aquel trabajo.
En la Recoleta, además, se expondrá una colección de "estudios cinemáticos" del mismo autor. Se trata de una serie de dibujos inspirados en la forma humana y su movimiento, pero que no respetan los parámetros geométricos. "Es puro instinto, coronado por el saber", describió Nanni.
Algunas obras pertenecen a diferentes museos y coleccionistas. Otras forman parte del cotizado catálogo personal de Alvaro Castagnino: la pintura "Desnudo de Sina-Sina", por ejemplo, fue vendida en 90 mil pesos.
"Por suerte, fue un hombre que disfrutó del éxito en vida. Era tan prolífico que, cada cierto tiempo, quemaba las obras que no creía logradas. Esto me dio cierta libertad para elegir los trabajos para esta muestra: él ya realizó su propia selección", contó Castagnino hijo.



