La carrera
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Los imaginamos, los reconstruimos, atisbamos las discusiones científicas (¿así que algunos de ellos tenían plumas? ¿y otros no eran tan rápidos como se pensaba?), los incorporamos –como a casi todo– a la blanda cercanía del consumo pop. Qué otra cosa son, sino, los disfraces que asoman en esta foto: plásticos, coloridos y mullidos; pura simpatía a la hora de recrear al que –se supone– fue el rey de los predadores en el lejano cretácico. De lo que se trata, aquí, es de los minutos previos a una carrera, la T-Rex World Championship, que desde hace unos seis años se celebra en un hipódromo de la ciudad de Auburn, en el estado de Washington. El evento es anual y convoca a corredores de las más diversas zonas de los Estados Unidos. Todos y cada uno enfundados en su disfraz, con ganas, más que de llegar primeros, de hacerle un rodeo a la monotonía.






