La historia del vino, del origen al presente, con nombres ilustres

Baliñas se apoyó en imágenes
Baliñas se apoyó en imágenes Crédito: Santiago Filipuzzi
En el Museo Mitre, Bolívar Baliñas dictó una conferencia que incluyó citas de Napoleón, Winston Churchill y Borges
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25 de octubre de 2019  

Un día de primavera de 1670, el monje benedictino francés Dom Pierre Pérignon, que tenía un sentido del olfato muy desarrollado, entró en la bodega donde almacenaba vino y quedó fascinado con el aroma que emanaba de una vasija que había estallado por la fermentación del alcohol. Cuenta la leyenda que, después de probar la bebida de esa y otras barricas que fue degustando, Pérignon gritó exaltado: "Venid, venid todos, estoy bebiendo estrellas". Nacido en el poblado de Santo-Menehould, en 1638, al monje se le atribuye la invención del proceso para la fabricación del champagne (vino espumante fermentado), que se denomina método champenoise. Cuando murió, en 1715, el francés fue enterrado en un campo rodeado de vides en Épernay, comuna de la región Champaña-Ardenas conocida como la tierra del vino y del champagne. La marca más famosa de este espumante lleva su nombre en homenaje.

Con la arqueología como herramienta de exploración, el historiador Bolívar Baliñas estudia la historia del vino desde la Edad Antigua hasta la actualidad. Ayer, en una conferencia organizada por el Museo Mitre en el marco de la Fiesta Internacional de la Historia en Buenos Aires, que tiene por objetivo estimular la investigación, la enseñanza, el aprendizaje y la difusión del conocimiento por fuera de los ámbitos tradicionales, Baliñas recorrió las rutas comerciales que contribuyeron a la expansión del vino y sus formas de producción y de consumo en la Edad Media y Moderna. El historiador, que fue consultor del Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se refirió también a la importancia del vino para el cristianismo (aparece mencionado en el Antiguo y el Nuevo Testamento) y a revelar la relación de la bebida con personajes históricos como Pérignon, Napoleón Bonaparte, Louis Pasteur, Dante Alighieri.

A sala llena, con colegas y amigos como invitados, entre los que se encontraban Julio César Saguier, presidente del directorio de S.A. La Nación, y José Claudio Escribano, miembro del directorio de S.A. La Nación; la directora del museo, Gabriela Mirande, y las organizadoras de la primera edición local de la Fiesta Internacional de la Historia, Florencia Gallego y Viviana Piciulo, Baliñas contó que el origen del vino se remonta a Summer, región histórica de Medio Oriente, parte sur de la antigua Mesopotamia, entre las planicies de los ríos Éufrates y Tigris, donde habitó la población sumeria, considerada la primera civilización del mundo. Su disertación, en tono coloquial y con pinceladas de humor, estuvo acompañada de imágenes proyectadas en una pantalla, con mapas históricos y personajes. "El vino ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Al igual que con el fuego y la rueda, nadie ha patentado el descubrimiento del vino", señaló.

Arqueología de una bebida

Si bien no se conoce con exactitud el momento histórico en el que el vino comenzó a acompañar al hombre, hay indicios que permiten reconstruir su origen.

"Destaco la importancia de los fenicios, dueños del Mediterráneo, del gran comercio y fundamentalmente de la propagación de la vid: de Summer, el vino llegó a Egipto, luego a la Grecia clásica y a Roma", resumió el orador, que también aportó detalles sobre el surgimiento de las vasijas de barro para su almacenamiento y las aforas para transportarlo. "Los griegos llegaron a dominar el arte del vino, pero inexplicablemente lo tomaban aguado. Le asignaron una divinidad, Dionisio, que siempre aparece representado con una copa en la mano. Luego, cuando los romanos lo adoptaron, le cambiaron el nombre por Baco, hijo de Zeus. En Roma, entre el año 58 y el 51 a.C., empezaron a celebrarse las fiestas de la vendimia. Todo motivo servía para tomar un vino", destacó.

En la Edad Media, el vino y su producción quedaron bajo la órbita de la Iglesia y la monarquía. Se producía en tierras de monasterios y castillos. Surgieron entonces las primeras bodegas en sótanos para conservar las barricas. "La Edad Media tiene aroma a vino", decía una profesora de Baliñas citada por el historiador.

Saltando en el tiempo, en 1492, cuando Europa descubre el continente americano, los conquistadores traen las vides europeas, pero encuentran aquí las vides americanas, más resistentes a las plagas.

Resulta muy interesante detenerse en las figuras históricas mencionadas por Baliñas: Napoleón, muy aficionado al vino, que dijo: "En la victoria te lo mereces, en la derrota lo necesitas". También, una frase de Dante: "El vino siembra poesía en el corazón de los hombres", y otra de Churchill: "No es Francia por lo que luchamos, es por el champagne". La mejor cita, sin dudas, la dejó para el cierre de la charla: "El vino enseña el arte de ver la propia historia". Después de la frase de Jorge Luis Borges llegó, sí, el ansiado brindis. Con vino, por supuesto.

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