
La Iglesia creó un programa que reúne talentos, dinero y tiempo
Brinda respuestas concretas, ante las necesidades de la gente
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Según sacerdotes de la Iglesia Católica, las colectas de las misas, aporte fundamental para mantener tanto las obras solidarias como los servicios básicos, disminuyeron entre un 30 y un 40%. ¿Podemos hablar de donación de horas, talento y dinero con la actualidad? La respuesta la dio el Plan Compartir: un proyecto de la Conferencia Episcopal Argentina, nacido en 1997, que busca solucionar el problema del sostenimiento de la obra evangelizadora. Su objetivo: poner en común tiempo, talentos y dinero para que la Iglesia lleve adelante su acción pastoral y el desarrollo de las obras.
“Hablar de la reforma económica de la Iglesia puede sonar desubicado”, dijo monseñor Carmelo Giaquinta, en el encuentro del Consejo Episcopal Latinoamericano reunido en Bogotá, Colombia, en marzo último. “En la Argentina de hoy, un plan como Compartir es más necesario que nunca.”
El equipo sostiene que “es dando como se recibe”. “Ahora más que nunca este plan se presenta como una esperanza para nuestra Iglesia”, opina José Luis Picone, miembro del Consejo Económico de la Conferencia Episcopal Argentina. “Necesitamos recursos para ayudar. El plan logró mantener, e incluso aumentar, la cantidad de donaciones recibidas.”
Casi todos los miembros de la diócesis de San Isidro pusieron en marcha la campaña La solidaridad no se detiene, no entra en crisis. “No podemos pretender mantener los valores de contribuciones, pero tampoco dejar que desaparezcan. Nuestro esfuerzo debe ser solidario, propio del tiempo y las circunstancias”, afirmaron los integrantes del equipo diocesano de San Isidro.
Rafael Brown, miembro del consejo directivo del plan, aseguró que “es conveniente poner énfasis en el aporte de tiempo y talentos de los miembros de las comunidades. Muchas personas no tienen empleo, pero pueden trabajar y sentirse útiles prestando un servicio. Aprender a pedir lo que se necesita para la institución eclesial o la comunidad a la que se sirve”.
Respecto de las dificultades que presenta la recaudación de fondos opina: “No se puede exigir a los que siempre aportan que den más. Es hora de ampliar la base de contribuyentes. El objetivo es que sean muchos los que aportan pequeñas cantidades”.
Compartir es una realidad que nos pone frente a uno de los desafíos más grandes: “dar hasta que duela”, y no dar lo que nos sobra, como decía la Madre Teresa de Calcuta.






