La lengua quichua despierta interés muy lejos de donde es hablada

Unas 2400 personas analizaron sus alcances en un congreso internacional
Jorge Rouillon
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23 de octubre de 2000  

SANTIAGODEL ESTERO.- Concluyó aquí el VI Congreso Internacional de Quichua, que reunió en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) a 2400 asistentes, en su mayoría docentes, y enfocó desde ángulos muy diversos esta lengua, que está viva en amplias regiones de la Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador.

Aunque hablada por más de 100.000 personas en esta provincia, fue una lengua rechazada en las escuelas. Pero ahora se observa un renovado interés, que implica una revalorización académica. "¿Por qué estudiamos quichua en la Universidad?", fue el título de un trabajo de la Universidad local, en tanto que otro de Elvira Arnoux y Angelita Martínez, de la UBA, analizó el contacto actual del castellano con el quichua y el guaraní en alumnos secundarios de Buenos Aires.

En la apertura estuvo presente el violinista y cantor Sixto Palavecino, de 85 años, gran difusor del quichua en el arte popular. Y se rindió homenaje al doctor Domingo Bravo, estudioso santiagueño que escribió muchos libros sobre esta lengua y la cultura en que se desplegó.

"Bregaremos para que el quichua no sirva más como vehículo de discriminación, sino de integración cultural", expresó el rector de la UNSE, Humberto Herrera.

Gloria Carranza, maestra en Moreno, una zona rural cubierta de montes de algarrobos en el norte santiagueño, comentó a La Nación que aunque toda su familia es quichuahablante, los padres no querían que los hijos que iban a estudiar siguieran hablando en su lengua. "Antes era como una vergüenza", admitió.

Sin embargo, el interés renovado por el quichua -o quechua- trajo a este congreso no sólo ponencias de Perú o de Bolivia, sino trabajos enviados desde Dallas, EE.UU., o desde Beersheva, en el desierto israelí.

"Hablar el quichua no impide expresarse en castellano o aprender otros idiomas, como el inglés; no son excluyentes ", comentó a La Nación Pablo Kirtchuk, venido de la Universidad Ben Gurion, de Israel.

Señaló ejemplos de bilingüismo institucionalizado, como el inglés y el francés, en Canadá, o el castellano y el guaraní, en Paraguay.

El nació en Córdoba, en 1957. A los nueve años fue con sus padres a Israel, donde cursó lingüística. "Dales un beso a las baldosas cordobesas", le encomendó hace unos días, al despedirlo, su abuela, Clara Rapaport de Kirtchuk, de 101 años, que nació en 1899 en Entre Ríos.

Pablo Kirtchuk se doctoró luego en la Sorbona. La Unesco le encargó estudios sobre las lenguas latinas, para contrarrestar la omnipresencia del inglés. Y además, vino muchas veces a estudiar el quichua a departamentos santiagueños donde "se mantiene muy vivo".

Hay quienes se preguntan por qué se arraigó tanto en territorio santiagueño, si no era el idioma de los diaguitas y otros aborígenes, sino el de dominación impuesto por un imperio, el incaico, muy organizado en lo administrativo, en lo social, en el trabajo y la solidaridad. Kirtchuk observó que hoy hay muchas similitudes en el quichua santiagueño y en el de Ecuador. Curiosamente, eran los extremos a los cuales tardaban en llegar las evoluciones idiomáticas del centro del imperio.

Un misterio

El profesor Juan B. Giménez, de 86 años, titular de la cátedra de Quichua en la UNSE, comentó a La Nación que es un misterio por qué se estacionó en Santiago del Estero. Porque mientras en Jujuy, Salta, Tucumán, La Rioja, el quichua se advierte en nombres de lugares, plantas o animales, aquí se mantiene en la conversación, al menos en 14 de los 27 departamentos de la provincia.

" Es un idioma aglutinante y muy lógico", dijo Kirtchuk: a una raíz léxica le van agregando sufijos para modificarla; cada sufijo tiene una función determinante y sólo una.

Ve en esta lengua no un valor instrumental, como el del inglés, sino afectivo y psicológico, de identidad, de cosmovisión. En la Universidad Hebrea de Jerusalén, comentó, hay una cátedra de quichua, a cargo del profesor Jan Bar Yaffe, polaco de origen, que vivió en Perú.

Kirtchuk ha preparado un diccionario on line , que va enriqueciendo, en el cual voces en quichua se comparan con sus equivalentes castellanos, portugueses, aimaraes y guaraníes. Cualquiera puede consultarlo en www.unilat.org "La asistencia a este congreso sobrepasó con creces lo esperado", dijo a La Nación el decano de Humanidades, Santiago Druetta. La licenciada Emilse Jorge de Cuba, secretaria de Extensión de la UNSE, se vio obligada a colocar una pantalla gigante para los asistentes. Hizo notar que entre los quichuistas hay buena comunicación oral, pero falta una escritura común. Y que el interés demostrado plantea nuevas demandas a la universidad.

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