La mujer que se inventó a sí misma
Pocos nombres más populares en la historia de los argentinos que el de una mujer que no fue ni política ni intelectual: doña Petrona C. de Gandulfo (1896-1992), cocinera -ella prefería titularse "ecónoma"- que durante décadas reinó sin corona en el imaginario gastronómico local. Pero fue algo más que la pintoresca santiagueña que, con su asistente Juanita, enseñaba por radio, televisión o desde la revista Mucho gusto a hacer recetas sabrosas y complicadas: Petrona fue un ejemplo de mujer moderna que se incorporó al mundo del trabajo de la mano del desarrollo del país.
Socióloga y doctora en Historia (Univ. Torcuato Di Tella), Andrea Matallana -entre otros textos, publicó Locos por la radio (2009), Humor y política (2000)- ha encontrado en la vida y la trayectoria de esta pionera de la enseñanza culinaria un original hilo conductor para estudiar los procesos de nuestra historia en el siglo XX: la migración interna, la modernización del país, el impacto de los medios de comunicación y el consumo de la cada vez más poderosa clase media. "Seguramente la incorporación del gas, la electricidad y el agua corriente fueron las principales innovaciones modernas que cambiaron la calidad y los tiempos de las tareas domésticas."
Clásico comparable sólo con el Martín Fierro, el Libro de Doña Petrona conoció infinitas reediciones y modernizaciones, y fue regalo de boda obligatorio. Matallana elaboró incluso una encuesta para determinar su verdadera influencia y si ésta llega hasta nuestros días, en que "la juventud prefiere algo fácil y rápido".
Delicias y sabores. Desde Doña Petrona hasta nuestros días, Andrea Matallana, Capital intelectual, 200 páginas, $ 150




