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"La universidad pública puede ser masiva y de calidad"

Edith Litwin define sus prioridades
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25 de marzo de 2008  

"La prioridad debe ser atender a los alumnos", dice y repite Edith Litwin, la nueva secretaria académica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y enseguida traduce: mejorar el contacto de los estudiantes con los profesores, permitir salidas laborales intermedias, ayudar a los que dudan con su elección vocacional, incorporar la enseñanza a distancia.

Cómoda en el despacho que ocupa desde hace pocos días, tiene más planes en carpeta que los que cuenta. Pero adelanta algunos: hacer un diagnóstico sobre el funcionamiento del Ciclo Básico Común (CBC) antes de pensar en reformarlo; relevar las experiencias de educación a distancia de las facultades para "normalizarlas" dentro de la UBA, y convocar a un congreso internacional que abra el debate sobre la pedagogía universitaria.

Doctora en Ciencias de la Educación, especialista en tecnología educativa y profesora titular en la Facultad de Filosofía y Letras, Litwin llegó al cargo a propuesta del rector, Rubén Hallú, con experiencia en la gestión: fue vicedecana de su facultad y diseñó y dirigió por diez años el Programa UBA XXI, de educación a distancia.

A cargo de la política académica para los casi 313.000 estudiantes y 30.000 docentes de la UBA, Litwin se dice preocupada por el bajo rendimiento académico, pero no deja de defender el modelo de universidad masiva y abierta: "El país se va a desarrollar si se puede poner a todo el mundo en los estudios superiores".

-¿Cuáles serán las prioridades de su gestión?

-Es central recuperar la idea de un modelo de universidad masiva y de calidad. La oferta de educación pública es esencial hoy para el desarrollo de nuestro país. La UBA tiene un camino recorrido, pero éste es un momento apropiado para el análisis y el debate. A pesar de que las discusiones centrales parecen ser las de presupuesto, hay una coyuntura apropiada para pensar cómo diseñar un modelo pedagógico genuino que garantice calidad con estos estudiantes y con este presupuesto.

-¿Cómo se logra eso?

-Hay que atender a los alumnos como prioridad y poner en el centro la preocupación por el alumno que tiene dificultades, que no tiene claras decisiones vocacionales o que necesita salidas intermedias para poder entrar en el sector productivo. Hay que poder diseñar experiencias pedagógicas innovadoras. La oferta académica tiene que tener un espacio para ayudar a los alumnos que desertan o que tienen dificultades. Hay alumnos que requerirían desde el CBC una mayor mirada de las prácticas profesionales. Un alumno que opta por ingeniería naval, por ejemplo, debería poder ver tempranamente cuáles son los problemas profesionales de esa ingeniería, si no se retrasa mucho el acercamiento a la profesión en alumnos con vocaciones incipientes.

-¿Esto implicaría cambios en la oferta académica o en planes de estudio?

-No creo que el problema esté en los planes de estudio. Estas son preocupaciones por la atención de los alumnos en términos de gestión pedagógica. En la atención a los alumnos las universidades masivas suelen ser expulsivas. A veces es difícil escuchar requerimientos y necesidades en cátedras masivas.

-¿Cómo se hace?

-Se puede hacer. Las tecnologías nos dan una mano muy fuerte para eso, con la existencia de campos virtuales y la posibilidad de armar foros y grupos de alumnos. Hay que empezar a generar propuestas que adopten estas formas innovadoras.

-¿Son suficientes las becas existentes en la UBA?

-Nunca van a ser suficientes, porque la universidad pública y masiva siempre tiene que ayudar y estimular a todo el mundo. No creo que el estudio superior sea para un grupo selectivo, sino que el país se va a desarrollar si se puede poner a todo el mundo en los estudios superiores.

-¿Le preocupa el rendimiento de los estudiantes?

-Me preocupa fuertemente. Pensar en el rendimiento de los estudiantes es pensar en multiplicidad de ofertas desde la misma cátedra universitaria: que cada materia tenga laboratorios, que albergue pequeños grupos de trabajo en contacto con el profesor, que los alumnos tengan acceso a hemerotecas y bibliotecas. La oferta académica debe pensarse cada vez más diversificada, para perfiles de estudiantes diferentes. Pero esa calidad pedagógica es cara y cada vez más costosa. Nuestro país es altamente productivo en términos de la escasa inversión que tenemos por alumno, pero eso es preocupante hacia el futuro.

-¿Qué trabajo le gustaría hacer con los docentes?

-Habría que poner en discusión en la comunidad académica temas de pedagogía universitaria que se nos estuvieron escapando de la agenda, como el debate curricular, el análisis de rendimiento o las inversiones en tecnología. Se podría proyectar un congreso internacional de pedagogía universitaria.

-¿Cómo trabajará con los concursos docentes?

-Los concursos están muy atados a los presupuestos. Hacer concursos es una inversión. Creo que hay que seguirlo sosteniendo como prioridad porque es la garantía del cuerpo profesoral.

-¿Se va a hacer este año el censo de estudiantes y docentes?

-Está en la agenda. El tema es tener el presupuesto para hacerlo.

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