Las lecciones de Proa y Duchamp en La Boca
¿Puede la remota Buenos Aires convertirse en un polo de arte de gravitación internacional?
Respuesta afirmativa y confirmada una semana atrás, con la apertura de la nueva sede de Proa en el corazón de La Boca. En la terraza con vista al Riachuelo y al puente Nicolás Avellaneda coincidieron Mauricio Macri, Hernán Lombardi y el embajador Héctor Timerman, con directores de museos y de influyentes publicaciones, asombrados todos por la calidad de la muestra y del espléndido edificio.
Detrás de esta maquinaria de organización guiada por Adriana Rosenberg, estuvo y está el apoyo de Techint, con Paolo Rocca a la cabeza, responsable del impulso inicial para la creación de Proa.
Beppe Caruso, responsable del proyecto arquitectónico y autor del montaje expositivo del laberinto duchampiano, recibió todos los elogios, al igual que la curadora Elena Filipovic, capaz de acercar en un lenguaje claro el hermético universo de Duchamp, representado por piezas antológicas, según una idea original que el coleccionista Jorge Helft acercó a Adriana Rosenberg. Merecido homenaje al artista más influyente del siglo XX, que vivió nueve meses en Buenos Aires, atrapado por el juego de ajedrez y por su obsesión de crear "una Buenos Aires cubista".
En un curioso paralelo "cubista", mientras Duchamp era redescubierto en la Boca por una audiencia de notables, en Nueva York un arlequín de Pettoruti se convertía en la pintura argentina más cara vendida en una subasta pública. De esta forma, el artista platense recuperaba el protagonismo que había ganado años atrás con la venta de su célebre Quinteto , que integra la mayor colección de arte argentino en manos privadas. Queda fuera de este singular ranking Desocupados , de Berni, porque si bien trascendió que se pagaron 800.000 dólares por este icónico fresco social, se trató de una venta privada.
La pintura argentina pasó la prueba del tsunami financiero en las subastas de Nueva York: De la Vega, Paternosto y Aizenberg fueron los más caros. Falta saber qué sucederá el jueves, cuando Arroyo remate una selección excepcional, que incluye un arlequín de Pettoruti, elegido con buen ojo por los organizadores para la tapa del catálogo.






