
Las metáforas de Pablo Bernasconi que revelan a personajes célebres
El artista e ilustrador presentó el libro Retratos 2 con una charla sobre su trabajo
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"Mis trabajos son en realidad metáforas; la metáfora es el punto de partida de cada uno de estos retratos." Así se refirió Pablo Bernasconi a la galería de personajes que conforman Retratos 2, el volumen recién editado por Edhasa que se presentó ayer en el stand de LA NACION.
Marcelo Tinelli, Samuel Beckett, Luis Alberto Spinetta, Julio Cortázar, "el Che" Guevara, Lionel Messi y el papa Francisco son algunos de los personajes retratados por Bernasconi, a quien no le gusta definir esos trabajos como caricaturas. En realidad, más que representar las facciones y las formas de un rostro, Bernasconi revela un carácter y condensa una biografía. Muchos de los retratos incluidos en el libro fueron publicados en la página 2 de este diario y son, para su autor, más que meras ilustraciones: tienen el valor de "una columna de opinión".
"En mi trabajo, hay una cuota de responsabilidad y también una de inconsciencia", dijo el artista. Se refería a la cuota de espontaneidad necesaria para recrear personajes célebres con total libertad sin perder de vista, claro, los tiempos tiranos de los cierres de un diario. "Hay retratos que tienen tres días de elaboración y otros, como el que salió el día de la muerte de Gabriel García Márquez, que tuve que resolver en tres horas", contó ante un auditorio colmado. En esos casos, dijo, tiene que poner en práctica alta dosis de astucia, "un recurso que aprendí con la experiencia".
A la pregunta sobre sus personajes favoritos para retratar, Bernasconi respondió sin vueltas: "Me cuestan mucho los políticos porque, en general, no entiendo qué quieren decir". En cambio, frente al retrato de un escritor como Cortázar suele disfrutar muchísimo: "Hay hombres que vivieron tantas vidas que deberían ser retratados muchas veces".
Cuando le toca dibujar a alguien que conoce a fondo, como Spinetta, cuyo retrato con hojas de árbol en la cabeza ilustra la portada del libro, recurre a las imágenes que tiene atesoradas en su memoria. Pero cuando se trata de alguien que no conoce lo suficiente, el ilustrador realiza un trabajo de campo: "Un relevamiento visual de su entorno". Con todo, sigue confiando en la espontaneidad para trabajar. "Prefiero no tener una relación o sentimiento con el personaje. Sólo curiosidad."


