Leonissimo en Venecia
La curadora que colaboró en la selección y montaje de su obra en la Bienal, celebra detalles del envío veneciano
1 minuto de lectura'
El recorrido que culminó en el León de Oro otorgado a León Ferrari por su participación en la 52a Bienal Internacional de Venecia comenzó a principios de 2006, cuando Adriana Rosenberg, presidenta de la Fundación Proa, invitó a Robert Storr, director de la bienal, a Buenos Aires para que se familiarizara con el gran momento del arte contemporáneo argentino.
Storr recorrió, entre otros, los talleres de Ferrari y de Kuitca, artistas que incluyó en su curaduría para los Arsenales de Venecia. Visitó a León en su casa y en su taller, y quedó maravillado por la densidad de una obra en constante crecimiento que denunciaba las "flores del mal" -sus esculturas de huesos, los collages que hablan de abusos de poder, su serie Nunca Más - y otras situaciones apocalípticas, como el enorme Hongo o nube nuclear.
A partir de este interés, mi papel fue ayudar a ambos a interpretarse mutuamente, hasta que llegamos a la selección final de las obras, que Storr ubicó en el ingreso a los Arsenales. Así, el Apocalipsis de Ferrari tuvo un lugar privilegiado en una exposición que trató sobre la extrema violencia en el mundo actual. Incluyó los collages políticos que denuncian los abusos de la Iglesia y los abusos en la Guerra de Irak; el icónico Cristo crucificado sobre un bombardero norteamericano, realizado en 1965, y una escultura de poliuretano bautizada El espectador : un ser amorfo, rosado, con miles de ojos, testigo del cataclismo, que reposa atento sobre una simple silla de madera.
De este modo, el espectro amplio de las obras seleccionadas permitió presentar en Venecia la coherencia del discurso artístico de Ferrari a través del tiempo. En el montaje trabajé con Storr y con Anna Ferrari, arquitecta, nieta de León. Todo resultó mágico: tras una complicación de salud, León pudo viajar con Alicia, su gran compañera de vida.
Luego, hace unos días, se duplicaron los festejos con su regreso a Venecia para recibir el León de Oro. Comparto plenamente las líneas de Storr en una correspondencia reciente, cuando se refiere al "¡gran deleite de ver al mundo descubrir, o redescubrir, al Leonissimo !"[La autora es curadora independiente]



