Llegó al país para quedarse el corazón de Don Orione

Es expuesto en el cottolengo de Claypole.
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30 de agosto de 2000  

El relicario que contiene el corazón del beato Don Orione quedó para siempre en nuestro país. La reliquia fue recibida con gran entusiasmo por más de 9000 personas en el cottolengo fundado por el religioso en la localidad de Claypole, al sur del conurbano.

El corazón fue traído desde la sede central de la comunidad orionita en Roma por 400 jóvenes que participaron del Jubileo de la Juventud, y quedó depositado dentro de la capilla del cottolengo, cuya piedra fundamental fue colocada por Orione en abril de 1935.

"Volveré a la Argentina, vivo o muerto", repitió, parafraseando al beato, el obispo de Lomas de Zamora, Desiderio Collino, al iniciar la misa. En la misma participaron el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, el senador Antonio Cafiero, el gobernador del Chaco, Angel Rozas, y el diputado Alberto Pierri. Además, estuvieron presentes autoridades políticas y religiosas del municipio de Almirante Brown.

Luego de la misa, el recipiente con el corazón del sacerdote fue trasladado a la capilla del lugar. Allí fue visitado por miles de personas, que inauguraron un verdadero centro de peregrinación. Los actos comenzaron con jornadas de oración y con la inauguración de una exposición en la que se detallaron las obras de la Pequeña Obra de la Divina Providencia -tal el nombre real de la orden de Don Orione- en la Argentina.

Mensajero de la Providencia

La orden de la Divina Providencia fue fundada en 1892 por el sacerdote Luis Orione, en Italia. En 1921, el religioso llegó a nuestro país para difundir su obra.

Luego de nueve meses, durante los cuales fundó la primera casa de la comunidad, en Victoria, volvió a Italia. En su segunda etapa en nuestro país, entre 1934 y 1937, Orione dio impulso a una gigantesca obra caritativa, que hoy incluye 17 colegios de nivel preescolar, primario y secundario, cinco escuelas de educación especial y un instituto terciario.

Además, se fundaron 16 parroquias, 47 capillas, un seminario, una casa de ejercicios espirituales, siete hogares para menores y diez cottolengos. Allí se hospeda y auxilia a niños, jóvenes y adultos con discapacidades físicas y mentales, que carecen de una familia que los pueda atender.

La comunidad orionita posee doce provincias en todo el mundo. Cada provincia abarca un grupo de países. En América latina, la Argentina integra una repartición junto con el Paraguay y México, con la dirección del sacerdote argentino Adolfo Uriona.

"La acción de la orden favorece, en la Argentina, a medio millón de personas", dijo Uriona a La Nación . Y agregó que los orionitas desarrollan tareas en siete provincias: Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Corrientes, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.

La orden se organiza en nuestro país en 25 comunidades, que dan trabajo a 2000 empleados.

Uriona, que dirige la sede regional de los orionitas, participó de la reunión del Consejo General de la Orden, que en 1998 dispuso la donación definitiva del corazón de Don Orione a nuestro país. La reliquia ya había venido en 1984, aclaró el sacerdote.

El corazón, perfectamente conservado, se guarda en un relicario de vidrio, que es sostenido por la figura de un ángel. "Es increíble, pero se nota hasta la marca del infarto que lo mató", contó Emilia Grossi (68), de La Plata, cuyo abuelo era primo del beato.

Orione murió en Italia en 1940. Tres años antes, al dejar la Argentina -su "segunda patria" como solía decir-, había manifestado su deseo de volver, "vivo o muerto". En 1980, el Papa lo beatificó.

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