Lo sagrado y lo profano
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Por estos días, miles de hindúes se preparan para la peregrinación anual al santuario de Amarnath, que comienza mañana. Así lo hace el hombre de la foto, mientras cuelga su vestimenta –estricto naranja, como indica su religión– en la terraza de un templo en Jammu, ciudad próxima al sitio sagrado. El objetivo de los peregrinos es una cueva ubicada a 3888 metros de altura, lugar donde se erige una enorme estalactita de hielo y donde, según la mitología, el dios Shiva transmitió los secretos de la vida eterna a la diosa Parvati. El santuario posee 5000 años de antigüedad; su entorno natural, majestuoso y feroz, recuerda lo abismal del tiempo que antecede a toda la especie humana. El hombre de la foto se prepara para recibir una pequeña dosis de fuego sagrado mientras, como todos los seres comunes de este mundo, pone a punto sus pequeñas, profanas, ropas.
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