
Los 70 años de la librería Ross
La mítica casa fundada por Arnoldo Ross hoy es un espacio cultural manejado por su hija Silvina
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Para LA NACION
ROSARIO.- Son dos historias absolutamente entrelazadas. Y que a la vez son funcionales a otra que las contiene: la de la cultura de una ciudad, Rosario, que siempre hizo del arte una de sus banderas. La librería Ross cumple este mes 70 años. Y para la familia de Arnoldo Ross, que heredó y potenció el negocio fundado por este emprendedor que en los duros años 30 pasó de canillita a librero, es como un sueño cumplido.
"Mi padre podría ser definido hoy como un promotor cultural. Pero lo que yo diría es que fue un entusiasta, un difusor de la cultura. El se entusiasmaba con la creación del otro, con lo que le traía el que caía a mi casa o a la librería, y digo esto de mi casa y de la librería porque siempre fue una misma cosa. En todas las librerías que tuvo mi padre, siempre vivimos ahí".
La que habla es Silvina Ross, hija de don Arnoldo, librero de profesión. Un oficio que ella empezó a aprender desde que dio sus primeros pasos y la librería, que siempre estuvo en calle Córdoba, albergaba a gente como Jaime Dávalos, gran amigo de Arnoldo, Quinquela Martín, Berni, Soldi, Falú, y Los Chalchaleros.
Hoy, después un incendio que en 1971 convirtió en cenizas el esfuerzo de 30 años, luego de innumerables historias y del trabajo de toda una familia, es no sólo la tradicional librería sino también el Centro Cultural Ross, la Editorial Fundación Ross, café Ross y el lugar de encuentro elegido por escritores, poetas y músicos que viven o visitan Rosario.
Ross, cuenta Silvina, fue la primera librería el país que comenzó a abrir hasta las 12 de la noche, costumbre que luego adoptaron las de la porteña calle Corrientes. Además, Arnoldo Ross posibilitó comprar cuadros en cuotas a clientes con sed de cultura y pobreza en los bolsillos. El Cuchi Leguizamón lo bautizó Zupay, que en quechua significa Diablito, y Quinquela Martín lo nombró representante de la "Orden del tornillo en la ciudad de Rosario" (ver aparte).
Arnoldo nunca estudió, pero aprendió a leer y escribir por sus propios medios, era muy culto y a los 9 años tuvo que empezar a trabajar vendiendo diarios en el barrio Pichincha –el de los burdeles que dieron a Rosario fama de ciudad prostibularia, el de malevos y compadritos, el que vio nacer a Alberto Olmedo–. Como hijo mayor se tuvo que hacer cargo de la familia. Y con el tiempo puso manos a la obra a un sueño, que hoy, después de 70 años, se puede decir que dio sus frutos.
El paso del tiempo y la modernidad
Emplazada en plena peatonal Córdoba de Rosario, Ross es una de las principales marcas rosarinas. Hace 30 años se fundó la Editorial y en el inmenso espacio de la librería hay cientos de miles de ejemplares para el deleite del espíritu. Pero también hubo cambios, épocas duras y el inevitable paso del tiempo.
Silvina Ross retoma la palabra para dejar en claro que su profesión, la que heredó de su padre, de librera y editora, es como todas. "Como un abogado, un médico o un psicólogo", dice. Pero deja bien en claro que no se siente empresaria, aunque, por supuesto, Ross es una empresa que ella encabeza.
—¿Cómo pudo aggiornar el legado de su padre?
—La librería siempre fue un lugar de encuentro. Lo que pasa es que ahora estamos profesionalizados, y pasar de ese boliche (en el buen sentido) que era un pasillo largo y donde siempre te atendían y te escuchaban, a la de hoy fue muy difícil y significó un arduo trabajo. Pero yo nunca me sentí una mujer empresaria; soy librera y editora.
Para mí no hay satisfacción mayor que alguien venga y me diga: Me encontraste lo que necesitaba.
—¿Siempre le encuentra el sentido a los libros? ¿No hay alguno que diga "este no aporta nada"?
—Uno nunca sabe, ese chispazo te pasa cuando lees y ves que podés descubrir otro mundo, otra historia o también hacer la tuya. Y lo bueno que tienen los libros es eso, que no sabés cuándo, pero seguro qué.
—¿Tiene predisposición hacia el artista rosarino?.
— Sí, me interesa mucho y me interesa que se conozca lo que los escritores y poetas de la ciudad hacen. Pero también me interesan los argentinos y latinoamericanos. Trato de descubrir a los escritores que puedan legar algo y poder transmitirlo al cliente
—¿Que le sugieren los 70 años de la librería?
—Son muchos (se ríe). A mí siempre me gusta decir, y me identifico mucho con Roberto Arlt, que repetía la frase: "Vamos a ganar con prepotencia y trabajo". Yo no creo en el triunfo, sí en llegar a logros y que sólo con la prepotencia y el trabajo de los que hablaba Arlt se puede llegar.
—¿A quién le dedica este festejo?
—A nuestra profesión y nuestro trabajo. Y a los rosarinos que valoran lo que hemos hecho y seguimos haciendo.
Actividades:
Los días jueves viernes y sábado hay música en vivo con , bandas locales, obras de teatro y café concert.
Funciona el taller de comicidad dictado por la actriz Silvina Santandrea, además de las continuas presentaciones de libros, talleres , visita guiada para los colegios con función de títeres, el infaltable espacio lúdico para los más niños con libros, músia y juegos didácticos y la atención personalizada para textos escolares y libros temáticos.
Aniversario
El centro cultural Ross tiene pensado festejar los 70 años a lo grande:
La última semana de octubre vendrán a Rosario escritores de renombre a presentar sus libros; Jorge Fernández Díaz, Clauia Piñeiro, ganadora premio clarín 2000, Alejandro Apo y Victor Heredia son los confirmados para la maratón e festejos .
También saldrá un libro con textos de poetas, escritores, y cantantes rosarinos que le escriben la ciudad y a la librería que creció con ella.
Reynaldo Sietecase, Angélica Goroischer, Arían Abonizio, Roberto Fontanarrosa, Luis Novaresio son algunos de los escritores que ya mandaron sus textos para el libro.
Será una edición especial, de regalo al cliente, al lector y a todos aquellos que alguna vez pasaron y pasarán por la ya conocida Librería Ross.
La orden del tornillo de Quinquela Martín
"Benito Quinquela Martín había creado la orden del tornillo. Decía que todo creador podía crear gracias a que le faltaba un tornillo, mi padre y Mario Guadaño, pintor rosarino, eran los representantes de la orden del tornillo acá en Rosario, lo habían nombrado el mismo Quinquela, y en una de esas fiestas, Quinquela le dice a mi padre: "Te vamos a otorgar la orden del tornillo a vos"
-¿Por qué?,- pregunta Arnoldo.
-Porque vos tenés la virtud de que te falte ese tornillo que permite que seas un puente entre el creador y quien tiene que apreciar la obra .




