Los carismáticos, un movimiento de singular crecimiento en el catolicismo
Visitó el país Matteo Calisi, uno de sus principales dirigentes en el orden mundial
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"La renovación carismática crece día a día de modo impresionante en todo el mundo, y hoy alcanza a 120 de los 1000 millones de católicos."
Con un entusiasmo comunicativo, y manifiesto buen humor, se expresa así, en un viaje relámpago al país, Matteo Calisi, italiano, presidente de la Fraternidad Católica de las Asociaciones Carismáticas de Alianza, con presencia en numerosos países.
Se trata de una organización mundial reconocida en 1990 por el Consejo Pontificio de los Laicos -que presidía entonces el cardenal argentino Eduardo Pironio-. Y se integra en un movimiento más amplio, la Renovación Carismática Católica, aprobada por el papa Pablo VI en 1975.
Profesor de música en Bari, padre de dos hijos adolescentes, Calisi, de 46 años, inició en 1983 en su ciudad la Comunidad de Jesús, con su esposa, Giovanna De Pascalis, y un grupo de laicos que se reunían para orar e invocar al Espíritu Santo, al lado de una abadía benedictina. Y sucedió en la fraternidad mundial al primer presidente, que fue el australiano Brian Smith.
¿A qué atribuye el fenómeno de la extensión del movimiento carismático en la Iglesia Católica?
"El motivo es que la gente tiene hambre de Dios, de los sacramentos, de la vida espiritual, un hambre insaciable", dice. Y señala que se corresponde con la extensión de corrientes similares en las iglesias protestantes y ortodoxas.
¿Qué caracteriza al movimiento carismático, reconocible a primera vista por la exteriorización de fervor en sus celebraciones con cánticos, elevaciones de manos, gestos y posturas que acompañan las oraciones?
"La experiencia fundamental -dice Calisi- es el bautismo en el Espíritu Santo, la gracia de una conversión."
Precisa que esto no supone un nuevo bautismo ni un superbautismo; lo relaciona con Pentecostés, cuando los apóstoles de Jesucristo fueron llenos del Espíritu Santo y se lanzaron a misionar. Ellos ya eran bautizados, eran sacerdotes y recibieron una fuerza que los movió a dar testimonio de su fe.
Calisi compartió en Monte Grande un asado con dirigentes evangélicos pentecostales y con carismáticos católicos, en el que se acordó realizar un encuentro grande el 9 de julio de este año en Buenos Aires.
El año último se realizó un primer encuentro que reunió a un millar de asistentes en la Universidad Católica Argentina. Ahora se buscaría otro lugar, apuntando a una concurrencia de 2500 personas.
Con el nombre Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo (Cerces), se está reuniendo con frecuencia en Buenos Aires un grupo de dirigentes de ambas vertientes espirituales. Los cuatro evangélicos son pastores: Norberto Saracco, Héctor Petrecca, Jorge Himitián y Carlos Braida; los católicos son laicos, y uno de ellos es una mujer: Abel Bulota, Raúl Scafuro, Raúl Trombetta y Julia Torres.
Ecumenismo e identidad
¿En sus contactos ecuménicos, los carismáticos preservan su identidad católica? Calisi dice que, con una gran apertura ecuménica, el movimiento carismático es conservador desde un punto de vista doctrinal; procura una sólida formación católica, que da un espacio importante a los sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía. Uno de los objetivos de la fraternidad es salvaguardar la identidad católica de las comunidades carismáticas y animarlas a estrechar lazos con los obispos y con el Santo Padre, con un sentido fuerte de pertenencia a la Iglesia. Y procura evangelizar proclamando la Palabra de Dios a los no creyentes y reevangelizar a los católicos no practicantes.
Calisi señala que es necesario profundizar la catequesis, la formación bíblica, e incluso humana -antropológica, psicológica-, para que la gente no se mueva sólo por motivos emocionales. Sin personas preparadas, con equilibrio y comprensión, apunta, el diálogo ecuménico no puede prosperar. "El ecumenismo no es fruto de una negociación política; no saldrá adelante sin la oración al Espíritu, que es fundamento de la unidad de la Iglesia."
La fraternidad que preside Calisi acaba de realizar en noviembre último, en Fiuggi, Italia, una conferencia internacional, con 1200 asistentes, entre ellos, 17 obispos, sobre el tema "Comunión y misión en el tercer milenio", del cual se informa en el sitio www.catholicfraternity.net. Asistió, entre otros, Andrea Riccardi, fundador de la comunidad de San Egidio, y mandó un mensaje Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. En 2003, el tema fue el sacrificio de los mártires cristianos del siglo XX en Europa, víctimas del nazismo y del comunismo.
La agenda de Calisi es apretada; de aquí partía a un encuentro en Recife (Brasil), para asistir luego a una semana de oración por la unidad de los cristianos en Albania, que fue un Estado declaradamente ateo, y luego ir a Luanda, la capital de Angola, donde han surgido dos comunidades carismáticas de adoración y evangelización.
Señala que así como en Europa a la Iglesia Católica le interesa mucho la relación con las iglesias orientales ortodoxas, en América latina el futuro del esfuerzo ecuménico él lo ve en el diálogo con los pentecostales (que también muestran un constante crecimiento). En esa línea, se expresó el año último en Buenos Aires el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.




